lunes, 19 de febrero de 2018

MENTIRAS Y MEDIOS. LA POLÍTICA DEL ESPECTÁCULO.

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"El ascenso: de la fama a la política.- La espectacularización de la política, se asocia y refuerza junto a otros fenómenos como la campaña permanente y la simplificación de la democracia: la sustitución del contenido por la forma, el desplazamiento de lo real a lo simbólico y el pasaje de lo racional a lo puramente emocional. Es por ello que triunfan personajes como Trump (quien había protagonizado un reality show y era considerado un candidato con declaraciones polémicas). En el mismo sentido, el actual presidente guatemalteco, Jimmy Morales, llegó a la política luego de una trayectoria como actor, escritor, productor y director, resultando electo en la segunda vuelta electoral del 2015. Así en la actualidad se evidencia la estrechez de los lazos entre el entretenimiento y la política".


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MENTIRAS Y MEDIOS. LA POLÍTICA DEL ESPECTÁCULO.
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Bárbara Ester.

CELAG.

Rebelión lunes 19 de febrero del 2018.

La utilización de nuevas tecnologías digitales en la vida cotidiana ha trastocado los escenarios de la comunicación política. Algunos autores van más lejos aún, afirmando que asistimos impávidos a un cambio de régimen mediático caracterizado por la intensificación del politainment (info-entretenimiento) y del simulacro político. La lógica del entretenimiento ha reconvertido el campo político en un espacio escenificado que cuenta con actores, roles, mitos, recursos expresivos, hechos principales y secundarios. En lugar de informar, nos seducen y entretienen.

Este nuevo ethos digital se destaca por el debilitamiento de las líneas que separaban a los productores de los consumidores de información; una frontera difusa entre hechos y opiniones, público y privado, e información y entretenimiento . En el último caso, afecta tanto a la incorporación de la lógica del entretenimiento en las noticias políticas -generando elevadas dosis de espectacularización- como al incremento del contenido político relevante en los espacios de entretenimiento.

La disolución de las fronteras entre información y entretenimiento genera diversos efectos sobre la democracia. Por un lado, impulsa un cambio en la atribución de la relevancia política por parte del público. En el contexto digital se reduce la confianza de los ciudadanos hacia las fuentes tradicionales utilizadas para obtener información política, como los noticiarios, puesto que la mezcla entre información y entretenimiento provoca nuevas formas de consumo de los contenidos políticos. Los ciudadanos otorgan más importancia y credibilidad a los programas de info-sátira, a los espacios de info-entretenimiento político, a los magazines políticos o a los programas de debate político que a los informativos convencionales.

El fin de la separación entre información y entretenimiento está vinculado a la disolución de la línea que divide lo público de lo privado, ya que ambas producen una espectacularización de la política. La revelación de datos relacionados con la vida íntima de los actores políticos en las noticias se ha incrementado a nivel global. Las consecuencias para la democracia de la aparición de la vida privada de los actores políticos en las noticias son diversas. Por un lado, la humanización de los políticos les permite establecer vínculos de proximidad con la ciudadanía que pueden derivar en la creación de lazos afectivos de carácter emocional. La canalización de la atención para dominar la agenda mediática utilizando la intimidad como moneda de cambio, por otro, puede contribuir al deterioro de la democracia.

Espectacularización de la Justicia.

La cobertura periodística de prensa brasileña durante el caso Lava Jato ha levantado críticas de investigadores especializados en ética periodística por prácticas como alimentar rumores sin la debida verificación, promover filtraciones selectivas y “condenar” a los acusados antes incluso de la sentencia judicial. La preeminencia del poder Judicial como actor político tuvo un antecedente previo en el caso Mensalão (Mesada) de 2005. La espectacularización de la Justicia asignó roles que se repetirían: la figura del juez ‘salvador de la patria’, Joaquim Barbosa, y su repetición como farsa en Sergio Moro, juez de primera instancia, que más de una vez optó por condenar sin pruebas. En Ecuador, la acusación y posterior encarcelación del vicepresidente Jorge Glas seguiría el mismo camino.

En Argentina, muchos jueces dictan la prisión preventiva como vía para castigar y, de paso, extorsionar a los acusados aunque finalmente sean liberados ante la falta de pruebas o al probar su inocencia. El juez Claudio Bonadío pidió la prisión preventiva y desafuero de la ex presidenta argentina y senadora electa Cristina Fernández, con una acusación débil: “traición a la Patria” por el supuesto encubrimiento de ciudadanos iraníes acusados por el atentado ocurrido en la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en 1994 – causa que ya fue desestimada dos veces-. Paradójicamente el propio juez que ha procesado a CFK, Claudio Bonadío, fue apartado de la causa AMIA por colaborar con el encubrimiento a los responsables del atentado a la mutual, lo que no es replicado en los medios. Esto ocurrió precisamente días después de su jura como senadora.

Juez y acusado no son adversarios en una investigación. Si un juez asume un papel a priori condenatorio, sin embargo, reproducir la lógica confrontacional es más útil al rating mediático. Estos desvíos éticos han creado las antinomias Cristina Fernández de Kirchner-Bonadío o Lula-Moro.

Difuminando los límites entre lo público y lo privado.

En Bolivia, el referendo por la reelección de 2016 estuvo signado por la presunta paternidad de Evo Morales. Una mujer, ex pareja del presidente boliviano, hizo aparecer en cámara un presunto hijo de ambos al tiempo que alegó recibir favores del poder. Posteriormente se descubrió que ni el hijo ni la corrupción existieron, cuando el No ya había obtenido la victoria.

En el caso de Paraguay, los hijos no reconocidos de Fernando Lugo ayudaron a deslegitimar su imagen. El espectáculo de los hijos del expresidente y obispo paraguayo concluirían en el golpe desde el poder Legislativo. Federico Franco, quien era el vicepresidente de Lugo, fue el que asumió ilegalmente la presidencia de la República tras el golpe parlamentario. De este modo accedió como primer mandatario su vicepresidente, reinaugurando un estilo de Gobierno que sería profundizado por el actual presidente, Horacio Cartes.

El ascenso: de la fama a la política.

La espectacularización de la política, se asocia y refuerza junto a otros fenómenos como la campaña permanente y la simplificación de la democracia: la sustitución del contenido por la forma, el desplazamiento de lo real a lo simbólico y el pasaje de lo racional a lo puramente emocional. Es por ello que triunfan personajes como Trump (quien había protagonizado un reality show y era considerado un candidato con declaraciones polémicas). En el mismo sentido, el actual presidente guatemalteco, Jimmy Morales, llegó a la política luego de una trayectoria como actor, escritor, productor y director, resultando electo en la segunda vuelta electoral del 2015. Así en la actualidad se evidencia la estrechez de los lazos entre el entretenimiento y la política.

Consideraciones finales.

El hecho que los medios de comunicación se hayan convertido en una de las principales fuentes de información de la política provoca que el conocimiento político -y, por lo tanto, la participación democrática de los ciudadanos- dependa en gran medida de los contenidos mediáticos, en los que información y entretenimiento se han convertido en ambas caras de Jano. Si los rasgos de la información sobre política disponible cambian, también lo hace el conocimiento político adquirido por los ciudadanos. En este sentido, la espectacularización implica la apuesta por nuevas narrativas y estéticas basadas en el protagonismo de las emociones o el predominio del conflicto y los escándalos.

Los defensores del info-entretenimiento sostienen que, en tiempos de crisis y apatía política, la espectacularización es la única vía para acercar el mensaje a quienes consumen cultura popular y no se interesan por la política. Por otro lado, las voces críticas hablan de una degradación de la información política y de una erosión de la salud democrática. La frivolización y simplificación de las cuestiones complejas que atañen a la política impide que los ciudadanos puedan configurar opiniones fundamentadas y parciales, y toman sus decisiones políticas guiados por pulsiones emocionales orquestadas en complicidad entre el campo político y el mediático. Lo cierto es que la banalización de la ideología en la forma de culebrones televisivos y una sociedad cada vez más interpelada en su individualidad desde redes sociales suponen nuevos desafíos a la democracia.

Bárbara Ester, @barbaraestereo, investigadora CELAG.

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EL “ÍNDICE DEL MIEDO” PLANEA SOBRE WALL STREET.

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Pero desviaron por completo la finalidad inicial. Estos productos se han convertido en meras herramientas de especulación, alcista o bajista, del mercado. La volatilidad en sí misma, con ayuda de la ingeniería financiera, se ha convertido en un activo negociable en los mercados, al igual que las acciones o las obligaciones. En una palabra, se trata de apostar por el comportamiento, la tendencia que se espera o los estados de ánimo de los actores financieros en un futuro más o menos próximo. Tal es así que se llega al estadio último de la financiarización y la codicia: el de un mundo financiero que funciona como circuito cerrado, apostando en función de sus expectativas modelizadas en algoritmos. Así se han creado cientos de fondos cotizados, productos derivados de derivados del VIX. Nadie es capaz de evaluar las cifras que hay en juego, habida cuenta del número de productos, cotizados o no (over the counter) que han florecido en los últimos años. Hay quien habla de inversiones que rondan los 500.000 millones; otros estiman que se ha invertido más de un billón de dólares.

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EL “ÍNDICE DEL MIEDO” PLANEA SOBRE WALL STREET.
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Martine Orange.

Mediapart.

Jueves 15 de febrero del 2018.


La crisis financiera de 2008 sacó a la luz la creatividad financiera. En unas semanas, el mundo había descubierto las subprimes, la titulización y todos los títulos oscuros (CDO, CDS, ABS, etc.) origen del hundimiento financiero. En las próximas semanas, es muy posible que otras siglas, VIX, se encuentren en boca de todos. No en vano ya se apunta a este índice como el principal responsable del hundimiento bursátil que conoció Wall Street el lunes 5 de febrero.

En apenas unos minutos durante la sesión del lunes, el Dow Jones, el índice de Wall Street, cayó más de un 10% hasta cerrar con pérdidas del 4,6%. Desorientados, los agentes de los mercados trataban de entender lo ocurrido. ¿Había un trader loco? ¿Ordenadores que habían perdido el control? Muchos apuntan ahora a otro culpable, el VIX, el índice de volatilidad del mercado. El índice del miedo, como se le conoce en los mercados. Un índice que, en unos años, se ha convertido en la referencia de todas las apuestas bursátiles, en mercados dominados por algoritmos y matemáticas cuánticas.

Si los mercados bursátiles han denominado al VIX el índice del miedo es porque se supone que debe medir el estado de los mercados día a día, en función de la volatilidad de éstos. La volatilidad es una noción muy empleada en los mercados financieros: mide la magnitud de las variaciones de las cotizaciones de los activos día a día. Cuanto más elevada sea, mayores serán los riesgos; mayor la perspectiva de ganancia, pero también de pérdidas.

En 1993, el Chicago Board Options Exchagne (CBOE) creó un índice para medir esta volatilidad; se calcula a diario a partir de la suma de las opciones de venta (put) y de compra (call) suscritas a partir de los valores del índice Standard & Poor’s 500. Inicialmente se concibió como un indicador para calcular los productos de cobertura y de garantía contra las recesiones de mercado. Y ese es el papel que desempeñó en 2008. Todos los inversores que habían tomado la precaución de asegurarse contra una eventual caída del mercado con ayuda de este instrumento financiero evitaron pérdidas colosales.

Esta situación no se le escapó al mundo financiero. En 2009, los bancos, las garantías, los fondos y los hedge funds descubrieron las maravillas financieras ocultas del VIX. Los actores financieros –que recurren a todas las potencialidades de los algoritmos, de las matemáticas cuánticas, del trading de alta frecuencia– empezaron a multiplicar los productos (ETP, siglas de exchange traded products, instrumentos financieros que tienen como único objetivo reproducir la evolución de un índice como los fondos indexados) basados en el VIX.

Pero desviaron por completo la finalidad inicial. Estos productos se han convertido en meras herramientas de especulación, alcista o bajista, del mercado. La volatilidad en sí misma, con ayuda de la ingeniería financiera, se ha convertido en un activo negociable en los mercados, al igual que las acciones o las obligaciones. En una palabra, se trata de apostar por el comportamiento, la tendencia que se espera o los estados de ánimo de los actores financieros en un futuro más o menos próximo. Tal es así que se llega al estadio último de la financiarización y la codicia: el de un mundo financiero que funciona como circuito cerrado, apostando en función de sus expectativas modelizadas en algoritmos.

Así se han creado cientos de fondos cotizados, productos derivados de derivados del VIX. Nadie es capaz de evaluar las cifras que hay en juego, habida cuenta del número de productos, cotizados o no (over the counter) que han florecido en los últimos años. Hay quien habla de inversiones que rondan los 500.000 millones; otros estiman que se ha invertido más de un billón de dólares.

Algunos sirven para cubrirse en caso de que la volatilidad estalle, como forma de anunciar riesgos importantes en los mercados, constituyéndose en espejo de inversiones consideradas poco arriesgadas o de las reservas de dinero. Sin embargo la mayor parte apuesta por una tendencia bajista de la volatilidad. En el lenguaje de Wall Street, son short. En otros términos, piensan que los mercados van a permanecer tranquilos, lo que les permite acumular activos muy arriesgados de alto rendimiento, cubiertos por productos indexados en el VIX. Como las finanzas nunca se quedan atrás en la búsqueda de complejidad, estos mecanismos han ido acompañados de múltiples herramientas de derivados, de efecto palanca, de estructuración financiera.

Desde 2009, todos los que han apostado por una bajada de la volatilidad en los mercados han sido siempre los grandes ganadores. Y con razón: los bancos centrales, con su política monetaria ultraacomodaticia que favorecen los tipos cero y se presentan como compradoras de títulos en los mercados, han sido en los últimos diez años las garantes en última instancia de todo el sistema financiero. Ya casi no existía riesgo, ya que los bancos centrales seguían estando allí, dispuestas a soltar miles de millones de liquidez en caso de problemas.

A mediados de 2007, los inversores incluso creyeron que habían encontrado el momento de gracia absoluto: la volatilidad se había desvanecido de todos los mercados. O las acciones, las obligaciones, los índices, en todas partes tendía a cero. El riesgo había desaparecido, Lo que permitía a los mercados hacer las apuestas más arriesgadas. Quizás habría sido necesario recordar las lecciones de Hyman Minsky. En sus análisis sobre la estabilidad financiera, el economista americano explicó que los momentos más planos, aquellos en los que todo parece en equilibrio, sin riesgo, llevan a los actores económicas a acumular los riegos y recrean nuevas condiciones de estabilidad.

El viento cambió.

A mediados de año, algunos analistas advirtieron de esa falsa calma de los mercados, anunciador de grandes tempestades, en su opinión. “Ahora existe un riesgo de pérdidas catastróficas, simplemente con que el VIX suba cinco puntos, pasando de 10 a 15 puntos”, advertía en junio Marko Kolanovic, responsable de los estudios cuantitativos de JPMorgan. “El VIX, que ha sido una herramienta salvadora en la última crisis, podría ser el causante de la próxima crisis”, predecía un estudio de Goldman Sachs en noviembre. “Si los vientos cambian, habrá que atarse los machos”, avisaba también Jes Staley, director general de Barclays en Davos a finales de enero. Y el viento cambió.

Hace meses que los banqueros de los bancos centrales avisan de que se dan las condiciones económicas necesarias para abandonar las políticas monetarias ultraacomodaticias vigentes desde hace 10 años y volver a una situación más normal. Incluso si la salida se hace gradualmente, los tipos van a empezar por subir, advirtieron. No obstante, sólo hace 15 días que el mundo financiero empieza a tomar conciencia de que los tiempos en que se obtenía dinero a tipo cero se han acabado.

El nerviosismo se ha apoderado de los mercados. La volatilidad ha reaparecido. El lunes, el VIX explotó. En unas horas, el índice del miedo que rondaba los 10 puntos se disparó hasta superar los 50 puntos. Todos aquellos que habían apostado por una volatilidad casi nula se vieron sorprendidos. Para limitar las pérdidas, los fondos empezaron a vender. La magia de los algoritmos, del trading a alta frecuencia, las transacciones al nanosegundo hizo el resto, provocando un hundimiento a la velocidad de la luz. Un flash crack generalizado, nunca visto en los mercados bursátiles. Según las primeras estimaciones, unos tres billones de dólares de capitalización se esfumaron en esta deriva bursátil.

Algunos fondos explotaron. El martes, el broker Nomura anunciaba la liquidación de uno de sus fondos, ideado para apostar por el VIX siempre más bajo (VIX inverso): los 300 millones de dólares recaudados fueron literalmente barridos en la deriva bursátil de la víspera. Crédit Suisse, con fondos del mismo tipo, también anunció su liquidación: evaluada en 2.000 millones a finales de enero, había perdido el 93% de su valor en tres días. Otros fondos suspendieron su cotización. Según Bloomberg, los cinco principales fondos cotizados, que apostaban por el VIX a la baja vieron cómo el valor de sus activos pasaba de valer 3.700 millones a 525 millones de dólares, entre el 31 de enero y el 6 de febrero. Y esto no es más que una estimación inicial de las pérdidas.

“Eres un genio hasta el momento en que dejas de serlo, pero cuando basta con uno o dos días para echar por tierra toda la estrategia, entonces nunca has sido un genio”, dice Greg McKenna, estratega jefe en Axitrader, citado por Reuters. “Todo el mundo sabía que existía un gran problema. Todo el mundo sabe que el VIX Invertido [que apuesta por una volatilidad bajista] va a cero a partir de un cierto punto, pero no sólo él, todos los productos invertidos y se basan en el efecto palanca. A fin de cuentas, todo esto cuesta mucho dinero a todo el mundo”, según señala a Bloomberg Devesh Shah, uno de los diseñadores del VIX en un primer momento

Después de la borrasca del lunes, algunos analistas financieros quieren creer que lo más duro ha pasado. Las posiciones más especulativas parece que han quedado liquidadas en la tormenta y no parece que exista más riesgo de ver un hundimiento parecido al del 5 de febrero, según ellos. Otros son mucho más circunspectos. Para ellos, hay muchos fondos que han invertido en “estos productos que no tendrían que haber existido nunca”, mucha gente que ha cedido a la locura especulativa.

En cualquier caso, la volatilidad ha reaparecido en los mercados. El VIX está a más de 29 puntos, muy por encima de los 5-10 puntos que se consideran como media normal. La noción de riesgo reaparece en el mundo financiero, lo que podría conllevar desplazamientos masivos de capitales, invertidos estos últimos años en cualquier cosa. El índice del miedo aún puede dar mucho que hablar en los próximos meses.

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sábado, 17 de febrero de 2018

CAMBIO CLIMÁTICO: BOLETO AL APAGÓN DE LA VIDA EN LA TIERRA.

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¿EL CAMBIO CLIMÁTICO EN QUÉ SE DIFERENCIA DEL CALENTAMIENTO GLOBAL?
Normalmente se utilizan los términos cambio climático y calentamiento global como sinónimos, pero la realidad es que no son lo mismo. Te explicamos brevemente sus significados.
La Tierra se está calentado y la evidencia es clara. El mundo vive un cambio climático, término utilizado con frecuencia para comentar los estragos en el ambiente.

¿QUÉ ES EL CAMBIO CLIMÁTICO?

Cualquier cambio significativo en las medidas del clima que duren por un periodo de tiempo extendido, de acuerdo a la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA ).

Es así que el cambio climático incluye modificaciones significativas en temperatura, precipitación, patrones de viento, entre otros efectos, que ocurren durante varias décadas o más.

¿QUÉ ES EL CALENTAMIENTO GLOBAL

El cambio climático no debe confundirse con el calentamiento global. Este último se refiere al alza reciente y continua en la temperatura media global cerca de la superficie terrestre.

La Tierra se está calentado y la evidencia es clara. El mundo vive un cambio climático , término utilizado con frecuencia para comentar los estragos en el ambiente.
El calentamiento global es causado mayormente por “aumentos en las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera”, indica EPA.

Asimismo, el calentamiento global está provocando cambios en los patrones del clima.
El calentamiento global en sí es tan solo un aspecto del cambio climático.

¿EL CAMBIO CLIMÁTICO ES REAL?

La Tierra se está calentando. La temperatura media del planeta ha subido más de 7ºC en el siglo pasado, de acuerdo a datos de Estados Unidos.
Científicos proyectan que la temperatura media seguirá aumentando entre 1.1 º y 6.4º en este siglo.

Si bien aparentemente son pocos grados, estos pequeños cambios en la temperatura implican modificaciones peligrosas en el clima .

EFECTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO

En muchos lugares las lluvias han aumentado y han ocasionado inundaciones, mientras que en otras regiones, por el contrario, se han producido sequías . Las olas de calor son más frecuentes, causando más víctimas mortales, así como los incendios forestales.

ONU: el cambio climático traerá más sequías, inundaciones e incendios. Terremotos, desglaciación de los Nevados, eyc.

Los océanos se están calentando y acidificando, mientras que los glaciares y los polos se están derritiendo. En consecuencia, los niveles del mar están subiendo, y se teme que las ciudades costeras sean las más afectadas en los próximos años.

La acidificación de los mares acelera el calentamiento global

El cambio climático también trae efectos en términos económicos: daña las 
cosechas y pone en riesgo la producción alimentaria, y el aumento de desastres naturales también impacta en el Producto Bruto Interno (PBI) de las naciones.

El Banco Mundial calcula que las pérdidas por los desastres naturales alcanzan los 3,8 billones de dólares desde 1980, reporta Greenpeace España .



¿CUÁLES SON LAS CAUSAS DEL CAMBIO CLIMÁTICO

Son varias las causas – naturales y humanas – que pueden provocar un desequilibrio en la temperatura de la Tierra.

– Los cambios en el efecto invernadero
– Las variaciones en la energía solar que llega al planeta
– Las modificaciones en la reflectividad de la atmósfera y la superficie.

Los cambios climáticos antes de la Revolución Industrial en el siglo XVIII se pueden explicar por causas naturales. Sin embargo, los científicos creen que el calentamiento visto en el siglo XX responde a actividades humanas.

En el siglo pasado, las actividades industriales han significado una descarga de grandes cantidades de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero a la atmósfera.

La mayoría de estos gases de efecto invernadero provienen de la industria energética. No obstante, la deforestación y otros procesos industriales, e incluso, algunas prácticas agrícolas también los emiten.

¿CÓMO FUNCIONAN LOS GASES DE EFECTO INVERNADERO?

El efecto invernadero, la razón por la cual la tierra se calienta. Conócelo
Los gases de efecto invernadero forman como una manta alrededor del planeta que mantiene a la Tierra caliente. Este proceso es natural y necesario para la vida.

Sin embargo, la acumulación de un exceso de gases de efecto invernadero puede cambiar el clima y se vuelve pernicioso para los ecosistemas y la salud de los seres humanos.

¿QUÉ SE PUEDE HACER PARA LUCHAR CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO?

En la década del 90, la ONU creó la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que busca reforzar la conciencia pública sobre los problemas relacionados con este fenómeno.

Hacia 1997 se firmó el Protocolo de Kioto, en donde se establecieron medidas para luchar contra el cambio climático.

Actualmente se realizan las Conferencias de las Partes o Cumbres del Clima, la última fue la COP 20 en Lima, que busca un nuevo acuerdo vinculante para que los países limiten la emisión de los gases de efecto invernadero. La nueva cita es este año en París.

Sin embargo, cada persona también puede contribuir con el planeta, reduciendo el uso de automóviles, utilizando bicicletas, desenchufando los electrodomésticos, reciclando, entre otras acciones.

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CAMBIO CLIMÁTICO: BOLETO AL APAGÓN DE LA VIDA EN LA TIERRA.

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Darcy Borrero Batista.

Granma.

Viernes 16 de febrero del 2018.


El cambio climático - contrario a lo que puedan decir por ahí los incrédulos o quienes descreen porque los mueven intereses políticos y económicos como sustrato - existe y aún peor, afecta al Planeta y amenaza la Vida en él.

Difícil debe de ser para los escépticos creer que el vuelo migratorio de una mariposa en Occidente pueda generar –o al menos estar conectado con– un deslave en África o un tsunami en el Pacífico.

Lo que en teoría literaria aflora como eje de la narración rizomática, parece trasladarse también a la realidad más vívida del siglo XXI, en un mundo híperconectado por alguna ley de energía universal cuyo actor antagónico es el ser humano.

El cambio climático –contrario a lo que puedan decir por ahí los incrédulos o quienes descreen porque los mueven intereses políticos y económicos como sustrato– existe y aun peor, afecta al planeta y amenaza la vida en él.

Sin embargo, políticos como Donald Trump insisten en negar esa realidad que ha empezado a incidir sobremanera en el continente americano y, especialmente, en el propio país que preside el exmagnate del show.

Para citar ejemplos, no sobran dedos de las manos: en menos de un mes tres huracanes (Harvey, Irma y María) golpearon al gigante norteamericano. Quedó registrada como una de las peores temporadas ciclónicas del océano Atlántico que dejó más de 200 muertos, pérdidas billonarias y desplazamiento de miles de familias de sus hogares.

Ya se sabe, Estados Unidos es un país «riquísimo», pero mantiene una estela neocolonial que deja a oscuras a todo un continente, en particular la isla de Puerto Rico, que aún en los primeros días de este año estaba afectado en el 50 % de su servicio eléctrico, residuo de los huracanes Irma y María ¡Y todavía los ridiculiza el señor Trump tirándoles papel sanitario en las narices!

Como información de contexto, sépase que el pasado 28 de septiembre del 2017, en el diario El Cronista, la redactora Mónica Vallejos exponía que las pérdidas económicas asociadas a las catástrofes naturales intensificadas por la actividad humana en Estados Unidos podrían ascender a 360 000 millones de dólares por año en la próxima década, informó la ONG Fundación Ecológica Universal. La cifra representa más de la mitad del crecimiento de EE. UU. en 12 meses.

«A los daños producidos por tormentas extremas, huracanes, inundaciones, sequías e incendios, se suman los enormes costos sanitarios de la quema de combustibles fósiles. Los eventos meteorológicos son el resultado de factores naturales.

Sin embargo, el cambio climático inducido por la actividad humana ha alterado sustancial y de manera mensurable su intensidad y frecuencia», afirmó Robert Watson, ex director del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático.

Incluso el Fondo Monetario Internacional se pronunció así: «los países pobres serán incapaces de enfrentar por sí solos los efectos económicos del calentamiento global sin un «esfuerzo global» de las economías desarrolladas». Calculó una pérdida estimada del 10 % de su producto per cápita hasta el 2100. Además, habría menor producción agrícola, una ralentización de las inversiones y daños a la salud.

Dado que las economías avanzadas y emergentes son las que han contribuido en gran medida al calentamiento global y se prevé que continúe, ayudar a los países de bajos ingresos a encarar sus consecuencias es un imperativo humanitario y una sensata política económica global.

Recientemente se disparó la alarma de tsunami en el Caribe cuando «tembló la tierra». Quiso decir quizá, bajo las plantas de los hombres y todo lo construido sobre ella, que estaba viva.

Fue como si hablara para ofrecer señales sobre un funesto futuro que no debería suceder: el apagón de la vida en la Tierra, la de la mayúscula, el hogar grande.

Para el organismo internacional que acuna a las naciones del orbe, la ONU, se trata de una prioridad. Titulares de medios internacionales expusieron el pasado año que «paz, desarme y cambio climático centran el discurso de Guterres en la ONU».

Allí insistió en el peligro representado por el cambio climático y en los millones de personas amenazadas por el fenómeno: 

«vemos el aumento de las temperaturas, la elevación del nivel del mar y la realidad de que los desastres naturales se han cuadriplicado desde 1970», dijo.

El Papa Francisco es otro de los actores internacionales que introdujo en su discurso el cambio climático. En su encíclica Laudato Si, (Alabado sea), un tratado de 180 páginas sobre medio ambiente, imputó a los poderosos y ricos por convertir la Tierra en un «montón de porquería».

Particularizó en el cuidado de la casa común porque «el cambio climático es una crisis moral que debe atenderse de manera urgente, y que hay un consenso científico sólido de que el calentamiento global es un fenómeno intangible».

Mucho tiempo antes, el líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, considerado como una de las personalidades más influyentes del siglo XX, se adelantaba –no sin razón– a hablar del cuidado a la naturaleza en escenarios internacionales.

Entre sus contundentes frases está: «desaparezca el hambre y no el hombre». Quienes no lo suscriben tienen que ser ciegos. Y sordos.

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