jueves, 24 de mayo de 2018

LA LUCHA DEL TEXTIL EN BANGLADESH CINCO AÑOS DESPUÉS DE LA TRAGEDIA DE RANA PLAZA.

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Ese objetivo aún está lejos de alcanzarse. En Bangladesh, el acuerdo ha conseguido que las fábricas sean más seguras, pero los derechos a constituir y unirse a sindicatos y a ponerse en huelga todavía se enfrentan con una represión brutal. El año pasado, miles de trabajadores salieron a las calles para exigir que se les doblara el sueldo y poder así acercarse a un salario digno. Se encontraron con que fueron detenidos y encausados, y miles de trabajadores acabaron en las listas negras de la industria. Los salarios de la industria textil de Bangladesh siguen siendo demasiado bajos como para cubrir las necesidades básicas y se sigue obligando habitualmente a los trabajadores, que aún no tienen derecho a sindicarse, a hacer horas extraordinarias.

Los trabajadores a los que afecta han respondido al reto de una forma innovadora. En los lugares en que se les niega que constituyan un sindicato, los comités de empresa de seguridad y salud laboral, introducidos por el Acuerdo de Bangladesh, se ha utilizado como punto de partida para que los trabajadores empiecen a organizarse y como base para la constitución de sindicatos.

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LA LUCHA DEL TEXTIL EN BANGLADESH CINCO AÑOS DESPUÉS DE LA TRAGEDIA DE RANA PLAZA.

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Marienna Pope-Weldemann.

Red Pepper.

Rebelión jueves 24 de mayo del 2018.

 

El derrumbe del Rana Plaza se cobró más de mil vidas y dejó al descubierto el desprecio de la gerencia por la seguridad de los trabajadores. Marienna Pope-Weidemann informa de la lucha por conseguir mejores condiciones para los trabajadores de la industria textil en Bangladesh.

Hace hoy cinco años, Rosina Atker llegó a trabajar, como de costumbre, con su madre y su hermana a las ocho de la mañana. Pero nunca volvió a casa. Rosina era trabajadora textil en el edificio Rana Plaza. Estaba embarazada de cuatro meses en ese momento. Cuando llegó al trabajo, su hermana le preguntó al encargado si se podían ir a casa; el edificio no parecía seguro y todo el mundo veía las grietas de los muros. Pero les dijeron que "no se preocuparan y siguieran trabajando".

De hecho, las autoridades locales habían recomendado el día anterior que se suspendieran todas las actividades de las fábricas. A los empleados del banco y las tiendas de las plantas bajas se les dijo que se quedaran en casa. Pero obligaron los trabajadores textiles a permanecer bajo amenaza de despido. Solo unas horas más tarde, el edificio se derrumbó y cientos de trabajadores quedaron atrapados en su interior. Los equipos de rescate tardaron cinco días en encontrar el cuerpo sin vida de Rosina entre los escombros. Ella fue una de las más de 1100 personas que murieron en el derrumbe del Rana Plaza.

La tragedia del Rana Plaza descubrió al mundo el coste real del desprecio de la industria de la moda por los derechos de los trabajadores. Pronto se supo que el derrumbe se podía haber evitado, que el peso de la maquinaria y el personal superaba en más de seis veces el peso que el edificio podía aguantar. Habían ignorado el peligro deliberadamente, no solo los jefes de las fábricas, sino también las marcas de moda que habían realizado auditorías del edificio.

Una ola de indignación se extendió a lo largo y ancho del mundo. Más de un millón de personas se manifestaron, protestaron y firmaron peticiones. War on Want [‘Guerra contra la Necesidad’, una organización con sede en Londres] trabajó con los sindicatos sobre el terreno para conseguir indemnizaciones para las familias de los heridos y muertos en el derrumbe del Rana Plaza y para movilizar a la gente en el Reino Unido. Más de 150 grandes marcas y minoristas, fuertemente presionados por la opinión pública, se adhirieron al llamado Acuerdo de Seguridad de Bangladesh, una iniciativa liderada por los sindicatos.

El Acuerdo de Bangladesh fue un acuerdo tripartito pionero entre el gobierno, las empresas y los trabajadores. Ha sido la primera vez que las firmas y los minoristas, que ganan miles de millones a costa de los trabajadores textiles, han aceptado una negociación colectiva con ellos.

En febrero de 2014, el acuerdo cubría a 1600 fábricas. Las fábricas estaban ya obligadas legalmente a someterse a inspecciones independientes y transparentes, a financiar las reparaciones que fueran obligatorias y el derecho de los trabajadores a negarse a trabajar bajo condiciones no seguras, a tener acceso a un sindicato y a emprender acciones colectivas cuando no se cumplieran los estándares de seguridad. Todos y cada uno de los puntos del Acuerdo daban un giro histórico a los pésimos antecedentes de la industria, conformados por acuerdos voluntarios sin poder y autoevaluaciones herméticas
Pero la imagen de la ropa desparramada sobre un cementerio de hormigón roto no bastó para convencer a todo el mundo. Algunas marcas se negaron a aceptarlo. Las primeras fueron GAP y Walmart, empresa matriz de Asda. En su lugar, promovieron su propia iniciativa para competir con este acuerdo: un plan basado en el anterior enfoque voluntario que se centraba en la responsabilidad corporativa, en lugar de en los derechos de los trabajadores; el sistema que le había fallado a Rosina, a su hijo nonato y a otras 3600 personas que habían muerto o habían resultado heridas en el derrumbe del Rana Plaza. No estaban solos: el Gobierno del Reino Unido lideró a los países de la Unión Europea que se oponían a un tratado vinculante.

En enero de ese año, los sindicatos, en representación de los trabajadores textiles de Bangladesh, alcanzaron un pacto de 2,3 millones de dólares con una multinacional de la industria de la moda, de la que no conocemos su identidad, sobre los retrasos en las reparaciones de riesgos de seguridad en sus fábricas. Cinco años después de que se introdujera el acuerdo, se ha demostrado que merece la pena y el sindicato ha demostrado que es posible traducirlo en acciones que salvan vidas.

Aún así, conseguir aquel acuerdo les costó luchar durante dos años. Y además nos muestra una importante verdad: los acuerdos nunca serán suficiente si no van acompañados del derecho de los trabajadores a organizarse y a utilizar esos acuerdos para luchar por defender sus vidas y sustentos. 

Ese objetivo aún está lejos de alcanzarse. En Bangladesh, el acuerdo ha conseguido que las fábricas sean más seguras, pero los derechos a constituir y unirse a sindicatos y a ponerse en huelga todavía se enfrentan con una represión brutal. El año pasado, miles de trabajadores salieron a las calles para exigir que se les doblara el sueldo y poder así acercarse a un salario digno. Se encontraron con que fueron detenidos y encausados, y miles de trabajadores acabaron en las listas negras de la industria. Los salarios de la industria textil de Bangladesh siguen siendo demasiado bajos como para cubrir las necesidades básicas y se sigue obligando habitualmente a los trabajadores, que aún no tienen derecho a sindicarse, a hacer horas extraordinarias.

Los trabajadores a los que afecta han respondido al reto de una forma innovadora. En los lugares en que se les niega que constituyan un sindicato, los comités de empresa de seguridad y salud laboral, introducidos por el Acuerdo de Bangladesh, se ha utilizado como punto de partida para que los trabajadores empiecen a organizarse y como base para la constitución de sindicatos.

En Sri Lanka, por ejemplo, en donde trabajamos en colaboración con Free Trade Zones and General Services Employees Union (sindicato de empleados de zonas de libre comercio y servicios generales), el gobierno y las empresas han contenido la formación de comités de seguridad y salud laboral, pero los trabajadores del textil han seguido adelante con "comités en la sombra". Apoyamos esos grupos informales, que participan en la formación en la fábrica no solo en lo relativo a la seguridad y salud laboral, sino también en lo relativo a los derechos de los trabajadores y en el derecho a constituir un sindicato. Y aunque no los reconozcan, los sindicatos están comenzando a emerger.
Es una vergüenza que la idea del respeto por los derechos humanos y laborales básicos sea opcional cuando las marcas de moda obtienen miles de millones de beneficios anuales. El Acuerdo ha sido un paso importante y el pacto al que llegaron en enero demuestra que se puede utilizar para obligar a las compañías a pagar por poner en peligro las vidas de sus trabajadores. Pero cuando se trata de anteponer las personas a los beneficios, ya sea en lo relativo a salud y seguridad o a un salario justo, estas empresas siempre se esfuerzan en proteger sus rendimientos.
Por ese motivo, el acuerdo por sí solo no va a proteger a los trabajadores. Es valioso siempre y cuando el trabajador de la fábrica lo haga cumplir y tenga el derecho organizarse para conseguir dignidad y justicia.

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Marienna Pope-Weidemann es la responsable de prensa de War on Want.

 TEXTO ORIGINAL PUBLICADO EN RED PEPPER.


Traducción: Isabel Pozas González


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miércoles, 23 de mayo de 2018

PERÚ. CAMBIO CLIMÁTICO, LA CUENTA REGRESIVA EMPIEZA YA.

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EL CAMBIO CLIMÁTICO DESDE LAS CIUDADES.- “El cambio climático es consecuencia del modelo de crecimiento urbano que hemos creado en Occidente desde el siglo XIX. Mientras el modo de crecimiento y consumo en las ciudades siga siendo como el actual, altamente demandante de energía, y en particular energías fósiles, que ocupa y destruye territorios, recursos y ecosistemas a un ritmo superlativamente mayor que el propio crecimiento de la población que absorbe, el cambio climático será una realidad y pondrá en riesgo la supervivencia de nuestro mundo.   Muchas ciudades, afortunadamente, están creando ellas mismas sus alternativas de modos de vida sostenibles en transporte, en gestión de residuos sólidos, en consumo de agua, en producción de energía, etc. Por ello, no habrá desarrollo sostenible sin ciudades sostenibles.

¿Por qué actuar en las ciudades?.- La población mundial es desde hace pocos años mayoritariamente urbana. Es la primera vez que esto sucede en la historia de la humanidad.  Más importante aún, la tendencia a la urbanización se mantendrá en las próximas décadas, acompañada del crecimiento de la población mundial. Para 2030, el 60% de la población mundial será urbana y para 2050 llegará al 70%. Para dicho año, la población urbana mundial se habrá duplicado y pasado de 3,4 a 6,3 millardos de personas. Siendo parte de un país y una región predominante urbanos (en torno al 78% en ambos casos), quizás esta tendencia parezca aceptable y no llame la atención. Sin embargo, el rápido proceso de urbanización a escala planetaria tiene una fuerte repercusión sobre el consumo de energía y, por tanto, sobre el cambio climático: dado que la matriz energética mundial se centra en combustibles fósiles, el incremento de la población urbana implica un incremento en el consumo de dichas fuentes, haciendo que las ciudades se conviertan en la principal causa del cambio climático: en la actualidad, el 67% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) proviene de las ciudades y la demanda de energía de las ciudades representa el 80% del consumo total (Sánchez Rodríguez 2013: 8). Debido a las dificultades conceptuales y empíricas de una medición de este tipo, un estudio de las Naciones Unidas se muestra más cauteloso con los resultados, ofreciendo rangos: medidas a partir de la producción, las ciudades serían responsables de entre el 40% y el 70% de las emisiones de GEI; medidas sobre el consumo, los niveles oscilan entre 60% y 70% (ONU Hábitat 2011: 28).

Zonas altamente densificadas y ciudades enteras se convierten en “islas de calor”: al predominar el hormigón en las construcciones, las viviendas y oficinas se calientan más, incentivando el uso de aire acondicionado para enfriarlas. El efecto inmediato del uso del aire acondicionado es la emisión de más calor, incrementando la temperatura media atmosférica de las ciudades y generándose una retroalimentación perversa.  De modo que cualquier esfuerzo serio de mitigación que ataque las causas del cambio climático debe centrarse en el modelo insostenible de ciudad que hemos desarrollado en el último siglo: poco densificada, organizada en torno al automóvil, consumista. Las ciudades no solo consumen energía sino territorios que proveen servicios ecosistémicos fundamentales para la misma vida en la ciudad: en los últimos cincuenta años, la población de São Paulo aumentó 2,5 veces, pero su área creció 11 veces, convirtiendo bosques o suelo agrícola en núcleos urbanos y suburbanos, reduciendo la superficie boscosa y, por tanto, su capacidad de absorber CO2. El caso de Lima es bien conocido: el suelo agrícola de los ríos Rímac, Chillón y Lurín se ha reducido o ha sido incluso eliminado totalmente (Municipalidad Metropolitana de Lima 2014: 177). El área urbana de Lima se incrementó en 11.800 hectáreas en los últimos 14 años “y más de 20.000 en los últimos treinta años” (MML 2014: 178).......” Fuente ARGUMENTOS. Revista de Análisis y Crítica.

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PERÚ. CAMBIO CLIMÁTICO, LA CUENTA REGRESIVA EMPIEZA YA.
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Luis Hallazi.

Rebelión miércoles 23 de mayo del 2018.


Hace un mes se aprobó la Ley Marco de Cambio Climático, Ley 30754, después de cinco años de negociaciones y más de siete proyectos diversos, finalmente se llegó a un mínimo consenso.

Podríamos decir que fue un logro del congreso, pero esto es faltar a la verdad, el actual congreso en su abrumadora mayoría, no tuvo interés alguno en aprobar esta norma, la presión vino en un primer momento de afuera, al ser los anfitriones de la COP 20, el 2014, y tener la obligación moral de dar señales de interés. En un segundo momento los propios efectos del calentamiento global como el denominado “niño costero” generaron las condiciones para aprobar esta norma.

Lo cierto es que tenemos una ley marco con 7 capítulos, 23 artículos, 13 disposiciones complementarias y un glosario de términos, ley que en su conjunto pocos conocen; no es la mejor norma, porque no hay leyes perfectas, son éstas finalmente instrumentos con la intención de enfrentar fenómenos que escapan a una interpretación exegética.

La ley marco, nos da la posibilidad histórica de empezar a construir una política nacional que comprenda la aprobación de diversos instrumentos en todos los niveles de gobierno y manera multisectorial para enfrentar de modo directo y sin vacilaciones los efectos que ya está generando el cambio climático.

El nuevo liderazgo en el Ministerio de Ambiente dio una señal importante hace una semana, cuando lanzó el proceso participativo de elaboración del reglamento de dicha ley. Donde mostró una propuesta que empezará con la publicación del Documentos Cero para después pasar a un proceso de aportes por ejes temáticos y grupales a través de reuniones macro regionales, para lograr un reglamento que garantice la implementación de la ley.

Sin embargo al lanzamiento le faltó mayor contundencia para que dicha propuesta sea enriquecida desde los actores no estatales y superar por ejemplo la reuniones macro regionales para lograr mayor participación; retos que están en las manos de dichos funcionarios para dar una vuelta de tuerca a lo que ha significado la tímida participación de la sociedad en la formulación de instrumentos que nos gobiernen, y que mejor momento de hacerlo, cuando necesitamos del aporte de todos y todas para enfrentar uno de los mayores desafíos de la humanidad que será mantener en raya la subida de la temperatura global por debajo de 2°.

No hay vuelta atrás, ésta norma es el punto de partida de nuevas leyes e instrumentos que por ejemplo nos permitan tener una política de incentivo de energías renovables y reducción de energías fósiles, instrumentos que permitan el monitoreo y medición de las emisiones de gases de efecto invernadero, así como la medición de la huella de carbono de productos, leyes que incentiven el transporte bajo en carbono, el impulso de tecnologías innovadoras y sobre todo acciones concretas para detener la deforestación y desglaciación.

En ese sentido, la protección de derechos medio ambientales o de tierras y territorios de pueblos indígenas cobran un significativo valor, el Estado no puede continuar con esa incoherencia regulativa y muchas veces esquizofrénica, que significa un día luchar contra el cambio climático y al otro aprobar normas que rebajan estándares ambientales y territoriales para beneficiar únicamente a proyectos de inversión con serios impactos en la degradación del ambiente y los territorios; además de altas emisiones de gases de efecto invernadero.

No solo se trata de cumplir con el Acuerdo de París, se trata de que, si cada Estado no hace su trabajo observando su realidad y proponiendo medidas agresivas para mitigar y adaptarse al cambio climático en nuestros sensibles ecosistemas, tendremos miles de desplazados y vidas que lamentar.

Mientras tanto, las negociaciones este año continúan en la COP 24 de Bagkok, donde se tendrá el manual de implementación del Acuerdo, con el objetivo de que las emisiones bajen de acuerdo a las Contribuciones Nacionales Determinadas que cada país se comprometió a cumplir. El 2020 cada país presentará nuevas Contribuciones Determinadas cuyo balance de cumplimiento se hará el 2023 y así sucesivamente. La situación es clara, vamos en cuente regresiva y no hay tiempo para el insensato negacionismo que, desde EE.UU. ha promovido Trump, dejando incluso de financiar al Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), por el contrario, es necesario desarrollar una conciencia crítica como especie y que entendamos que el cambio climático es real, dudar de ello no garantiza nuestra supervivencia, sino que puede llevarnos a la destrucción.

Luis Hallazi es abogado e investigador en derechos humanos.

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martes, 22 de mayo de 2018

FRANCIA. LOS DISPOSITIVOS SUBVERSIVOS DE MAYO DEL 68. Estudiantes y Obreros fueron sus ejes vitales.

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PERTENEZCO Y SOY PARTE DE LA GENERACIÓN POLÍTICA 68. Ya terminé mis estudios en la Universidad Nacional San Agustín. (Profesor de Educación Secundaria y Sociología) dos carreras, dos Primeros Puestos, dos experiencias estudiantiles, dos grupos de AMIGOS, pero una sola ALTERNATIVA, una sola Esperanza Trabajar por forjar y construir un PERÚ NUEVO en un MUNDO NUEVO. Por recomendación de un gran amigo y Maestro fui a ganar experiencia Docente al Magisterio. Por estar en el Tercio Superior (Primero en Sociología me correspondía entrar a la Docencia Universitaria (Comenzar como Jefe de Prácticas) Como Estudiante alcance una “buena formación Política en Democracia” pertenencia y Liderazgo en la Comunidad Política del Frente Estudiantil Revolucionario. FER.

Estando en la Docencia de Educación Secundaria en la provincia de Azángaro, Departamento de Puno, aunque con retraso - pero siempre informados a medias por la Radio - llevamos con nosotros la información sobre MAYO 68, LA HUELGA UNIVERSITARIA EN PARÍS. OBREROS Y ESTUDIANT0ES y la explosión LIBERTARIA. Pero como influyó en nosotros y en nuestra Generación este acontecimiento Universitario, más allá de lo que fueron las Universidades Europeas y la propia Universidad Nacional de México. La UNAM y la feroz y cobarde asesinato de más de 300 estudiantes o nivel mundial lo que significó el surgimiento de Nuevos ACTORES SOCIALES. LA MUJER Y LA JUVENTUD y el propio remozamiento de los SINDICATOS en el mundo y la forja de los Nuevos Movimientos Sociales a nivel global. Pero en nuestra Generación como estuvo presente la influencia de MAYO PARÍS 68?.



Nuestra Generación presente en la EDUCACIÓN NACIONAL, fuimos protagonistas de dos acontecimientos muy importantes y trascendentales para la Vida Nacional. PRIMERO, Hemos sido participantes activos del Nuevo Proceso de la REFORMA DE LA EDUCACIÓN NACIONAL- Miles de escuelas y Colegios (también Técnicos) abrieron sus Puertas (y otros miles fueron creados) para millones de Alumnos, porque sus Padres vinieron del campo a la ciudad. LA PRIMERA OLA MIGRATORIA del Perú de los 60’ cuando millones de Campesinos y pequeños agricultores abandonan el campo producto de la miseria, abandono, exclusión, marginación. El Estado nunca llegó hacia ellos en toda la vida republicana.  En el tiempo histórico y político de fines de los 60’el escenario nacional es fuertemente criticado por el fracaso del Gobierno del Arq Belaunde. Realidad Nacional que sufre impacto- un nuevo golpe de estado militar. La Reforma de la Educación Nacional del Gobierno del General  VELASCO fue una respuesta nacional a esta nueva realidad del Perú contemporáneo.

SEGUNDO, como Generación Política asumimos el papel principal de NUEVOS  ACTORES SOCIALES en la Fundación de una nueva Organización Gremial-Sindical. Luchamos por la UNIFICACIÓN DEL MAGISTERIO. Para entonces 1970, existían hasta cinco organizaciones Gremiales, e incluso algunas de ellas con Paralelismo Sindical que básicamente respondían a los intereses de los “viejos Partidos políticos”.. Sindicato Nacional de Profesores de Educación Primaria, Sindicato Nacional de Secundaria. Sindicato de Educación Técnica, Sindicato Nacional de Profesores de Educación Física, Sindicato Nacional de Directores, Administrativos de Educación y etc, El trabajo de UNIFICACION MAGISTERIAL representaba en ese entonces un gran RETO HISTÓRICO solo en la capacidad de asumir tremenda responsabilidad de una NUEVA GENERACION DE DOCENTES que egresamos de las AULAS UNIVERSITARIAS, como también de las Primeras ESCUELAS NORMALES. Comenzar a trabajar por la unificación y dictado sus clases - fue un verdadero reto,- pero lo asumimos con LA FUERZA, DIGNIDAD Y CONFIANZA DE NUESTROS PROPIOS COLEGAS DEL MAGISTERIO NACIONAL. ORGANIZAMOS en Congresos Locales, Provinciales, Departamentales y llegamos en JULIO de 1972 al GRAN CONGRESO NACIONAL del CUSCO, que dio nacimiento a la más grande, digna e histórica ORGANIZACIÓN SINDICAL MAGISTERIAL, EL GLORIOSO SUTEP. SINDICATO NACIONAL DE TRABAJADORES EN LA EDUCACIÓN DEL PERÚ.

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FRANCIA. LOS DISPOSITIVOS 

SUBVERSIVOS DE MAYO DEL 68.

Estudiantes y Obreros fueron sus ejes vitales.

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Miguel Pinto Parabá.

Rebelión martes 22 de mayo dl 2018.,

La eclosión social francesa se desarrolló en un momento de crisis internacional. Fue un terremoto político social y cultural que no se quedó encerrado en un solo país. Inspiró a miles de jóvenes del orbe que raudamente se lanzaron a la lucha contra el mundo colonizador,  excluyente y explotador del capital.


El Mayo francés de 1968 no fue un simple movimiento “estudiantil”, “espontáneo”, “aislado”, “utópico” y dirigido por “hijitos de papá”, como quieren hacer creer a las nuevas generaciones las élites conservadoras del mundo y sus sistemas de difusión.

Al contrario, fue más bien parte de un tsunami social, cultural y político, donde jóvenes de diversos países y clases sociales se rebelaron contra el orden establecido después de la Segunda Guerra Mundial.

París se constituyó en el epicentro de esa sublevación estudiantil y obrera que se irradió por varias regiones de Francia y otros países.

50 años después, su eco aún retumba en la mente de millones los seres humanos, que aún sueñan con edificar un planeta distinto.

Los días de furia.

La noche de las barricadas del 10 de mayo se constituyó en el “rugido de furia” que desencadenó la revuelta popular.

El balance de esa jornada impactó al planeta: cerca de 500 detenidos, más de 1000 heridos, alrededor de 200 automóviles incendiados y el populoso “Barrio Latino” arrasado.

Por presión de las bases, el 11 de mayo, las centrales obreras decretaron la huelga general en toda Francia. El día 13, cerca de un millón de personas protestaron en las calles de París. En la cúpula de la Sorbona ondearon tres banderas: la roja, la negra y la del vietcong. El 15 de mayo, los obreros tomaron las fábricas. Una semana después, Francia quedó absolutamente paralizada: 10 millones de obreros se lanzaron a la huelga [1].

El desenlace socio-político tuvo dos tiempos: uno inmediato y otro retardado. El gobierno francés conducido por el histórico líder Charles de Gaulle desvirtuó el movimiento y convocó a elecciones generales para junio de 1968. De Gaulle en las urnas triunfó. Sin embargo, en abril de 1969, fue derrotado en un referéndum que pretendió legitimar algunas reformas. Inmediatamente, como parte de todo ese proceso, renunció y se retiró de forma definitiva de la política.

En torno a esa realidad y al recordar sus 50 años, el debate sobre la connotación global y anti-sistémica de Mayo del 68 volvió a cobrar fuerza.
 



El giro ideológico-político.

La cadena de acontecimientos de París de 1968, sin lugar a dudas, quedó grabada en la memoria colectiva y la historia de la humanidad con tinta indeleble.

Permaneció guardada perpetuamente en reportajes y documentales de radio y televisión; primeras planas de periódicos, fascículos, revistas y libros de la época; fotografías, graffitis y afiches, y sesudos debates teóricos.

El sociólogo Juan María Sánchez-Prieto, en su ensayo “La historia imposible del Mayo francés”, narró la resonancia inmediata que generó en el campo intelectual:

“Imposible o no de explicar, es un tema poco elaborado desde el punto de vista de la historiografía, aunque reclamó enseguida una vasta producción de distinto tipo. Al terminar 1968 se habían publicado más de cincuenta libros referidos a los hechos de mayo [2]. Son libros apresurados, a menudo obra de los actores, que resultan, no obstante, necesarios para tratar de recomponer la atmósfera del momento, lo que no siempre traducen los análisis de los sociólogos, que pretendieron proporcionar enseguida una lectura académica de los hechos [3]. Estudios más recientes comienzan a proporcionar claves nuevas para entender y explicar el movimiento” [4]. 

La revuelta desencadenó una explosión ideológico-política que iluminó el camino de miles de jóvenes que lucharon e incluso murieron por la construcción de un mundo nuevo.

Su médula internacionalista.

El Mayo francés fue también un grito de libertad que se extendió a escala planetaria.

Se desarrolló en una coyuntura en que las luchas anticapitalistas y antiimperialistas se internacionalizaron. 

En esa perspectiva, el historiador Eric Hobsbawm realizó una sugerente explicación de la rebelión de Mayo:

Fue global, no sólo porque la ideología de la tradición revolucionaria, de 1789 a 1917, era universal e internacionalista, (…) sino porque, por primera vez, el mundo, o al menos el mundo en el que vivían los ideólogos estudiantiles, era realmente global. Los mismos libros aparecían, casi simultáneamente, en las librerías estudiantiles de Buenos Aires, Roma y Hamburgo (en 1968 no faltaron los de Herbert Marcuse). Los mismos turistas de la revolución atravesaban océanos y continentes, de París a La Habana, a Sao Paulo y a Bolivia. (…) Los estudiantes de los últimos años sesenta no tenían dificultad en reconocer que lo que sucedía en la Sorbona, en Berkeley o en Praga era parte del mismo acontecimiento en la misma aldea global en la que, según el gurú canadiense Marshall McLuhan (otro nombre de moda en los sesenta), todos vivíamos” [5].

Ese fue el modo en que el levantamiento francés se intrincó con otros sucesos revolucionarios.

La guerra de guerrillas en Vietnam y otras latitudes del mundo estaba en su apogeo. Para ese entonces, Ernesto Che Guevara –quien fue asesinado en Bolivia en 1967ya era el símbolo internacional del hombre nuevo.

Una respuesta a la crisis.

El Mayo francés no surgió de la nada, como rayo en cielo despejado.

Se desarrolló en una coyuntura en que el auge económico-social de la posguerra se agotó.

En 1965, según el economista Napoleón Pacheco, comenzó el “proceso de deterioro” de la época de oro que el sistema capitalista disfrutó desde fines de los años cuarenta [6].

La pugna económica e interimperialista entre Estados Unidos, Europa y Japón deterioró la arquitectura económica mundial y, en ese momento, sembró las bases de una nueva crisis nacional general.

Pese a las medidas de emergencia que los expertos adoptaron, la crisis orgánica se propagó en cadena por todos los continentes. A fines de la década del ´60 este fenómeno se agudizó y el sistema financiero internacional se derrumbó

Así, desde principios de los años 70 hasta mediados de los 80, las ganancias globales quedaron prácticamente estancadas.

Y, como siempre, los trabajadores y los pobres fueron los más afectados.
 


El big bang socio-político.

Todo eso generó una insubordinación social compleja, diversa y de talante universal, que tuvo ciertos antecedentes y una particular lógica.

En 1962, el intento de la Unión Soviética de instalar una base de misiles en Cuba marcó un importante punto de ruptura en la aldea global.

Ese delicado hecho reactivó la Guerra Fría (1945-1991) y, por ende, tensionó las relaciones económicas, sociales, culturales y militares en varias regiones del globo terráqueo.

En ese mismo periodo, los pueblos de Guinea (1952-1958) y Argelia (1954-1962) lograron su independencia de Francia; la insurgencia angoleña venció en su cruzada “anticolonialista” (1961-1975), y la guerrilla comunista vietnamita derrotó al ejército estadounidense (1963-1973).

En 1966, China comenzó su “revolución cultural” y respaldó públicamente a otros procesos revolucionarios en el planeta.

Entre 1966 y 1970, en la India, el gobierno de Indira Gandhi lanzó medidas nacionalistas y empezó una agresiva reforma agraria.

Los enfrentamientos religiosos, nacional-étnicos y económico-políticos en los países del Medio Oriente, desde mediados de los años 60, también se radicalizaron y pusieron en cuestión la influencia estadounidense e inglesa sobre las grandes reservas de petróleo de esa región.

Los acontecimientos de Mayo del 68, dentro de esa red de hechos, fueron acompañados por la “Primavera de Praga” en Checoslovaquia (1968), el “Otoño Caliente” en Italia (1969), los movimientos “antirracistas” y “pacifistas” en los Estados Unidos y otros sucesos subversivos.

Los estudiantes y obreros franceses insurrectos, por tanto, nunca estuvieron solos.

Su vínculo con América Latina.

Después del triunfo de la revolución cubana en 1959, en América Latina los movimientos guerrilleros se propagaron por República Dominicana, Guatemala, El Salvador, Colombia, Venezuela, Argentina, Chile, Uruguay, Perú y Bolivia.

En ese marco, en el corazón de América del Sur, en octubre de 1967, se produjo el asesinato del famoso guerrillero Ernesto Che Guevara, quien inmediatamente se convirtió para miles de varones y mujeres del mundo en un ejemplo a seguir.

Cuando faltaban pocos días para que se inauguren los Juegos Olímpicos Internacionales en México, en octubre de 1968, la matanza y desaparición de cerca de 300 estudiantes en Tlatelolco (ubicado en el Distrito Federal de México), impresionó igualmente al planeta y demostró que la rebeldía no era monopolio de la juventud europea.

En Argentina se suscitó también, en 1969, el “Cordobazo”, un levantamiento obrero, estudiantil y popular con rasgos anticapitalistas, que culminó con la muerte de estudiantes, obreros y policías.

Esa coyuntura histórica, como se puede observar, fue crucial y difícil para el orden establecido en el continente.

Su perspectiva socialista.

El Mayo francés, de ese modo, fue un levantamiento que sacudió las enmohecidas estructuras políticas y sociales del sistema impuesto después de la posguerra , donde la juventud y el movimiento obrero aparecieron como actores políticos relevantes.

En ese contexto, varios partidos comunistas y socialistas –“estalinistas” o “burocratizados”, según algunas corrientes–fueron rebasados por los acelerados acontecimientos [7].

De esa manera, todo esto delineó los rasgos centrales de los hechos de principios de la década del ´70, que se caracterizaron por poseer elevados grados de conflictividad.

En Bolivia, en ese marco, se desarrolló también una experiencia explosiva que alcanzó fama mundial: La Asamblea Popular de 1971.

El denominado “soviet” boliviano fue la creación histórica de la Central Obrera Boliviana y la Federación Sindical de Trabajadores Mineros. Y los jóvenes tampoco estuvieron al margen de la organización de este órgano de poder, que tuvo el objetivo de construir el socialismo en Bolivia y el continente.

Pero, esa otra historia…

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Notas

[1]   Cohn-Bendit , Daniel, Jean-Paul Sartre y Herbert Marcuse (1968) .Cronología de la semana rabiosa, en La imaginación al poder . Buenos Aires: Edic. Insurrexit. pp.4-19

[2]   Lista elaborada por Sánchez-Prieto: “Destacan, entre otros: CLUB JEAN-MOULIN, Que faire de la Révolution de Mai? Seuil, París, 1968. F. DUPRAT: Les journées de Mai 68les dessous d'une révolution, Nouvelles Editions Latines, París, 1968. A. GLUCKSMANNStratégie et révolution en France 1968, Bourgois, París, 1968. A. GRIOTTERAYDes barricades ou des reformes? Fayard, París, 1968. M. PAILLETTable rase: 3 mai-30 juin 1968, Robert Laffont, París, 1968. W. ROCHET: Les enseignements de Mai-Juin 1968, Les Editions Sociales, París, 1968. J. SAUVAGEOT, A. GEISMAR, D. COHN BENDIT y J-P. DUTEUIL: La révolte étudiante, Seuil, París, 1968. UNEF-SNE-Sup: Le livre noir des journées de Mai, Seuil, París, 1968”.  

[3]   Sánchez-Prieto: “R. BOUDON: «La crise universitaire francaise: essai de diagnostic sociologique», Annales, 24, 1969, págs. 738-764. M. DE CERTEAU: La prise de paróle, Desclée de Brouwer, París, 1968. M. CROZIER: La société bloquée, Seuil, París, 1970. [Didier Anzieu] EPISTÉMONCes idées qui ont ébranlé la France, Fayard, París, 1968. A. TOURAINE: Le mouvement de mai ou le communisme utopique, Seuil, París, 1968. S. ZEOEL: Les idées de Mai, Gallimard, París, 1968”.  

[4] Sánchez-Prieto, Juan (2001). La historia imposible del Mayo francés, en Revista de Estudios Políticos, Núm. 112: abril-junio. Madrid: Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. pp.109-133

[5] Hobsbawn, Eric (1999). El tercer mundo y la revolución, en Historia del siglo XX. Buenos Aires: Edit. Crítica. p.445

[6] Pacheco, Napoleón (2001). La deuda externa boliviana entre 1950 y 1970: la resolución de las obligaciones antiguas, en La deuda externa de Bolivia. La Paz: CEDLA. pp.198-199

[7] Cohn-Bendit, Daniel, Jean-Paul Sartre y Herbert Marcuse (1968). La imaginación al poder . Buenos Aires: Edic. Insurrexit. 

 Miguel Pinto Parabá es periodista.

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