sábado, 16 de diciembre de 2017

EL FRACASO DE LA OMC EN BUENOS AIRES DESTAPÓ LA SERIA CRISIS.

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MACRI CORONA SUS FRACASOS POLÍTICOS Y DIPLOMÁTICOS, CON BRUTAL REPRESIÓN.- “A dos años y dos meses de sus respectivos triunfos electorales, el gobierno de Mauricio Macri provocó este jueves su primera gran crisis de gobierno, tras una brutal represión que derivó en el fracaso de la sesión parlamentaria convocada para aprobar la reforma previsional. “Todo sucedió un día después de sus fracasos para imponer un TLC del Mercosur con la Unión Europea y de la Conferencia ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que finalizó hasta sin declaración final.

En la calle se vivió una jornada represiva que hizo recordar las trágicas jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001, cuando al grito de que se vayan todos cayó el gobierno de Fernando de la Rúa, dando paso a la más grave crisis de la historia de Argentina.

“Tras sus fracasos en la OMC y en la firma de un tratado de liberación comercial con la Unión Europea, Macri amenazó con imponer un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), para saltearse la aprobación de Congreso a la resistida ley. Pero sus socios políticos lograron convencerlo –a él y al jefe de gabinete Marcos Peña- de retomar el diálogo político, con un llamado a una “mesa de diálogo” de gobernadores y legisladores que apoyan el proyecto para relanzarlo en Diputados el próximo lunes.

“Los medios hegemónicos anunciaron el viernes que el Gobierno prepara un decreto para otorgar un plus que compense esa pérdida temporal que sufrirán los haberes de los jubilados por el cambio de fórmula de la movilidad, lo que esperan descomprima la tensión y sirva de guiño a un sector peronista, que costaría el Estado entre tres y cuatro mil millones de pesos (más de 220 millones de dólares).

“Esto, creen en la Casa Rosada, permitirá descomprimir la tensión y será un gesto para terminar de convencer a un sector del PJ que aún dudaba en acompañar el proyecto, pese a estar enfrentado con Cristina Kirchner.

“Aunque desde el Gobierno aclaran que la cifra de ese bono "no está cerrada y está en evaluación", se baraja un desembolso que deberá hacer el Estado de entre 3 mil y 4 mil millones de pesos.





“Los organismos de derechos humanos que exigieron al presidente Mauricio Macri el cese inmediato de la represión a los manifestantes contra el ajuste previsional, que afectará a 17 millones de personas, más de un tercio de la población. También pidieron la inmediata libertad de todos los detenidos y la renuncia de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.

“El gobierno de Macri desencadenó un conflicto interno con sus principales socios y abrió una línea de confrontación con los gobernadores peronistas y con la Central General del Trabajo (CGT), que amenazó con paro general. La decisión de avanzar con el ajuste en los haberes jubilatorios terminó con decenas de heridos de balas de goma, unas 30 personas detenidas y el presidente, Mauricio Macri, titubeando sobre la posibilidad de dictar un Decreto de Necesidad y Urgencia tras la derrota parlamentaria.

“Fue un día considerado de vergüenza nacional, con un Congreso sitiado por fuerzas de seguridad desde la noche del miércoles –algo nunca visto en los pasados 34 años en Argentinay una represión brutal que duró más de nueve horas y dejó decenas de heridos y detenidos, entre ellos parlamentarios, periodistas, jubilados, trabajadores”.

Miles de jubilados, sindicalistas, activistas de derechos humanos y trabajadores, cuya pacífica marcha fue impedida de llegar al Congreso por efectivos de Gendarmería, celebraron la primera batalla ganada en su lucha para impedir que se afecte a los sectores más vulnerables del país. La represión fue una de las más feroces de años recientes". Rodolfo Koé Gutiérrez. ALAINET.

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Marcha contra la OMC en Buenos Aires Foto: Fueraomc.org



EL FRACASO DE LA OMC EN  BUENOS AIRES DESTAPÓ LA SERIA CRISIS.
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Claudio Della Croce.

ALAINET.

Sábado 16 de diciembre del 2017.


La undécima conferencia ministerial escenificada esta semana con gran despliegue en Buenos Aires podría quedar en los registros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) como la peor de sus reuniones cumbre que se realizan regularmente cada dos años, y puesto en evidencia la crisis del organismo para enfrentar los múltiples desafíos que enfrentan sus 164 países-miembro, entre ellos las economías centrales ( EE.UU, China, Unión Europea) como la mayor parte de los países periféricos

Ya en las primeras negociaciones de esta reunión ministerial la ex canciller argentina, Susana Malcorra, presidenta de la conferencia, expresó superficialmente algún pesimismo sobre las expectativas de la cita y señaló el escaso o nulo avance en los grupos de negociación. Lo cierto es que la parálisis no era nueva, sino que se arrastra ni más ni menos desde el comienzo de negociaciones en Doha (Qatar) en 2001.

A esta altura queda claro el fracaso del compromiso de ser la “Ronda del Desarrollo” para los países más pobres y su incapacidad de encontrar consenso entre los más ricos por las crecientes tensiones y desequilibrios en sus vinculaciones.

Pero el resultado de la conferencia fue aun peor que lo esperado: terminó sin acuerdo sustancial alguno. Hasta se postergó la ceremonia de cierre –dos horas primero, una hora luego y otra más después- porque no había siquiera consenso sobre un borrador para una declaración conjunta.

Un fracaso para el multilateralismo, pero también para el presidente argentino Mauricio Macri, quien tampoco pudo anunciar un tratado de libre comercio del MERCOSUR con la Unión Europea, como había preanunciado a todo el mundo.
Ya en el comienzo de las primeras conversaciones de la conferencia, la ex canciller argentina Susana Malcorra, presidenta de la conferencia, confesó ser pesimista sobre las expectativas de la cita y señaló el escaso o nulo avance en los grupos de negociación.

Y casi ningún avance lograron en estos tres días los negociadores, que intentaban fijar propuestas para remover trabas el comercio agrícola, eliminar los subsidios a la pesca, dotar de más transparencia al organismo, participar a las pymes del comercio global, definir regulaciones para el comercio electrónico o el comercio de servicios, como había puntualizado el vocero de la OMC, Keith Rockwell.

Rockwell tuvo que cambiar sus argumentos sobre la marcha. Desde el lunes insistió en que quizás el mayor anuncio que se iba a lograr en Buenos Aires era la declaración para el empoderamiento de las mujeres, que se realizó el martes: nadie comprendió bien su significación ni su vinculación concreta con la delicada situación del comercio y la economía mundial que, además, afecta a todos los sexos.

El optimismo sin sentido tuvo que ser revertido por el Director General de la OMC, el brasileño Roberto Azevedo, al confesar al cierre de la conferencia que "los miembros no se pudieron poner de acuerdo en resultados sustantivos", reconociendo que la imposibilidad de cumplir plazos en las negociaciones genera una "decepción especialmente amarga" pese al "trabajo con ahínco", y haciendo un llamado a una “examen de conciencia” de los países.

Cada cual mira su juego.

Sin duda, el golpe más duro del evento en la capital de Argentina fue la posición unilateral excluyente y proteccionista de la mayor economía del mundo, EE.UU. El discurso de su representante, Robert Lightizer, reflejó fielmente la provocadora política unilateral “Primero Nosotros” (America First) del presidente Donald Trump.

Lo hizo reclamando, con una perspectiva claramente proteccionista, que la OMC debe clarificar “cómo define a las economías en desarrollo”, haciendo en realidad una referencia indirecta al desequilibrio comercial de su país con China, negando el principio de trato diferencial para los países más pobres, y al quejarse de los mecanismos de resolución de disputas comerciales que dio a suponer

-absurdamente- que solo perjudican a EE.UU.

Como corolario, Lightizer se opuso fervientemente en las discusiones del borrador de la declaración final a cualquier mención en favor del multilateralismo y de condena al proteccionismo, algo habitual en el lenguaje de los pronunciamientos de la OMC.

En todo caso, los consensos alcanzados fueron marginales y no concretos: 70 países adscribieron a una mesa de trabajo conjunto sobre comercio electrónico (e-commerce), 87 naciones crearon el grupo de "Amigos de las Mipymes" para buscar la forma de traducir su peso en la economía en el comercio, al que se opusieron los representantes de las pymes de todo el mundo, no invitados a la discusión.

Representantes de las delegaciones australiana, chilena y nigeriana presentaron los pequeños anuncios como logros que, configurarían los lineamientos de trabajo a futuro de la OMC, una expectativa sin fundamentos al momento para tanto optimismo. Mientras tanto, fracasaba también un acuerdo sobre pesca, por la oposición india al documento y la ambigüedad respecto de la definición de "sobrepesca". Ya había conciencia de que el acuerdo sobre Agricultura y la cartelización del algodón era una misión imposible.

Esta cita ministerial era la fecha límite para resolver las distorsiones al comercio que generan los subsidios a las compras de alimentos para distribuirlos a las poblaciones más necesitadas por parte de los gobiernos de los países en desarrollo, otro de los puntos clave del área agrícola. Y si bien se compilaron infinidad de propuestas, no hubo consenso.

La conductora de la conferencia, la ex-canciller del gobierno de Argentina del derechista presidente argentino Mauricio Macri trató infructuosamente hasta último momento de lograr el apoyo para emitir una declaración en el cierre de reconocimiento de la OMC como regulador de los intercambios mundiales.

Su preocupación seguramente no era solo por el destino de la OMC, sino sobre el suyo personal también, al reconocerse en medios diplomáticos su silenciosa expectativa de lograr volver a una posición relevante en un organismo internacional. El fracaso no fue solo debido a su limitada capacidad, sino también a un marco mundial crecientemente inestable que no deja lugar para lucimientos declamativos.

Los países centrales, elites económicas y burocráticas se endilgan mutuamente la culpabilidad por el empeoramiento de las condiciones del comercio de bienes y servicios y de las relaciones económicas y financieras en general, todos temas que trata de abarcar desmesuradamente la OMC.

En tanto, los países, pueblos y sectores más golpeados y desplazados en el mundo por minorías cada vez más concentradas privilegiadas y los rápidos cambios estructurales, deben volver a repensar y proponer una agenda propia para un desarrollo armónico inclusivo, no asimétrico, y sustentable para las vinculaciones internacionales.

Deben ser la contracara a las tendencias degradadoras de un peligroso “sálvese quien pueda” que, como ha demostrado reiteradamente la historia, siempre pueda desembocar en conflictos cada vez más graves.

Claudio della Croce, economista y docente argentino, investigador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la).

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viernes, 15 de diciembre de 2017

CRECEN LAS DESIGUALDADES EN EL MUNDO, ESPECIALMENTE EN ESTADOS UNIDOS.

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“EL AUMENTO DE LA DESIGUALDAD SOCIAL,  RECORRE EL MUNDO.
“A fines del año pasado se conoció en Europa el libro del investigador francés Thomas Piketty, "El capital en el Siglo XXI". La obra es todo un éxito de ventas y ha producido un verdadero impacto en los círculos académicos, intelectuales y políticos, tanto europeos como estadounidenses. Esa ola expansiva llegó también a nuestro país y próximamente conoceremos la edición en castellano.

Semanas atrás fue presentado en Madrid, por la secretaria general adjunta de Naciones Unidas, el "Informe de Desarrollo humano 2014 (IDH/14)". El núcleo de este informe sostiene que el nivel de desarrollo se ha incrementado a nivel global pero que el progreso es muy frágil, tanto por las dificultades al acceso a los sistemas de salud, educativo y a los sistemas sanitarios, como por la debilidad en la esperanza de vida o el nivel medio de renta. Así crece el riesgo de que un mayor número de persones caiga en la pobreza. Estas tendencias se han agudizado a nivel mundial desde la crisis del 2008.

Pobreza y desigualdad.

Todos los estudios disponibles muestran que los mayores niveles de pobreza y desigualdad en el mundo tienen su contrapartida en una acumulación de riquezas y en un "boom" de prosperidad que remite a los inicios del siglo XX. Cada vez más una minoría de la población mundial es rica y una mayoría vive en condiciones de pobreza y pobreza extrema.

Según el Informe de FAO 2010 "Estado de inseguridad alimentaria en el mundo", 925 millones de personas pasaban hambre, de estos el 60 por ciento son mujeres, 1.500 millones vivían con un dólar diario y se registraban 200 millones de desocupados. De la población mundial casi el 80 por ciento no contaba con una protección social integral, el 12% padece hambre crónica y casi la mitad de trabajadores (más de 1.500 millones) tiene empleos informales o precarios.

La mayoría de quienes pasan hambre viven en países en desarrollo, representan el 16 por ciento de la población mundial y se concentran en regiones como el Asia y Pacífico, el Africa subsahariana y del Norte y América latina. Un informe actualizado seguramente diría que estos datos no se han mantenido, sino agravado. El IDH/14 advierte que 800.000 personas que han salido de la pobreza en las últimas décadas podrían volver a caer en ella, y nuevamente sumarse a los 1.500 millones que viven en la miseria.

La contrapartida es que el 5 por ciento de las personas más ricas del planeta se apropian de 114 veces los ingresos del 5 por ciento más pobre. Las mil personas más ricas del mundo atesoran una riqueza personal mayor a la de 600 millones de personas que viven en los países de menor desarrollo. Pero dentro de las primeras hay 85 personas, las más acaudaladas del mundo, que acaparan la misma riqueza que los 3.500 millones más pobres, la mitad de los habitantes del planeta.

En tanto en el otro extremo la desigualdad se nutre de los trabajadores migrantes, de la precarización laboral, de las minorías étnicas y de los grupos sociales marginados de la producción y el consumo, que sufren déficit alimentario, baja escolaridad, baja esperanza de vida, insuficiencias de los sistemas de salud y del bajo acceso a los servicios esenciales.




También en EEUU.

A mediados de este mes la presidenta de la Reserva Federal (FED), Janet Yellen, manifestó su preocupación porque el crecimiento de las desigualdades en EEUU trepó a su punto más elevado en un siglo. Según la FED entre 1989 y 2013 los ingresos del 5 por ciento de los hogares estadounidenses más ricos crecieron un 38 por ciento mientras que los del 95 por ciento subieron solo un 10. La distribución de la riqueza muestra porcentuales aún peores: si en 1989 el 5 por ciento más rico se apropiaba del 54 por ciento, ese porcentual trepó al 63 en 2013.

Latinoamérica: la mayor desigualdad.

El continente africano es el más pobre del planeta y comparte con el Asia meridional liderar el ranking de zonas donde la pobreza es mayor. América latina se ubica después de África.

Para la CEPAL, según datos del 2011, la pobreza disminuyó en la región y las tasas son las más bajas de los últimos treinta años. Sin embargo, aún persisten 167 millones de personas en situación de pobreza, un 29.4 por ciento de la población. En nuestro país las cifras no son demasiado confiables, pero es posible entre un 25 y 30 por ciento de la población pueda considerarse pobre.

Sin embargo América latina es el continente que alberga las mayores desigualdades sociales.

Luces y sombras de Piketty.

El éxito comercial del libro de Piketty radica en que expone en forma radical esta realidad global, ya en el prólogo expone su conclusión política: "Ya es hora de volver a poner la cuestión de las desigualdades en el centro del análisis económico". Nuestro autor califica al capitalismo posterior al ciclo dorado 1945-1975, al que autores como E. Mandel o E.P.Thompson calificaran como único e irrepetible, como un sistema que reproduce y amplia las desigualdades, lo que podría socavar las democracias liberales.

Su tesis principal es que en todo este período histórico la tasa de ganancias del capital es superior a la tasa de crecimiento de la economía, por lo tanto la riqueza se acumula más y más. Sin embargo el análisis se centra en la distribución de los ingresos y no en la acumulación del capital y en la explotación del trabajo. Y este es tal vez su punto débil porque acumulación de riqueza no es sinónimo de acumulación de capital.

Tanto la producción como el crecimiento están relacionados a la capacidad (de producción /distribución) instalada. Esto es al capital físico, por lo tanto se trata de que la riqueza se transforme en bienes de capital. Lo que sucede en estos tiempos es que la inversión es baja, por eso se recrean una y otra vez las diversas formas de valorización financiera en detrimento de las productivas. En EEUU los 400 súper-ricos acumulan una fortuna estimada en 2,2 billones de dólares, algo así como el PBI de Brasil, sin embargo la transformación en bienes de capital es muy pobre, a tal punto que se habla de "huelga de inversores".

Dos enfoques.

Al momento de enfrentar la desigualdad es necesario distinguir entre el enfoque centrado en la distribución de los ingresos -como suelen hacer centroizquierdista y populistas varios- del que se centra en la acumulación y reproducción del capital -como lo hacen los marxistas-.

Para los primeros se trata de sostener políticas públicas y fiscales orientadas a la creación de empleo y mejoras en los ingresos. Un capitalismo humanizado, socialmente responsable, "serio" si se quiere, es su paradigma. Para los segundos la desigualdad es esencial al capitalismo, está en su ADN. Puede achicarse o agrandarse la brecha según las etapas de la acumulación, pero no erradicarse. Esto solo es posible cambiando las relaciones de producción y transformando la sociedad.

Mientras tanto, cuando entre nosotros hay tantos que se rasgan las vestiduras hablando de la pobreza. Cuando a los pobres se los cuenta de arriba para abajo y de abajo a arriba. Cuando más de un socio-tecnócrata vive de los pobres y cuanto programa focalizado se ponga en práctica no es ocioso señalar que el problema no es la pobreza. Que el problema es la riqueza que para concentrarse necesita de la pobreza.

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CRECEN LAS DESIGUALDADES EN EL MUNDO, ESPECIALMENTE EN ESTADOS UNIDOS.
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AFP.

Viernes 15 de diciembre del 2017.


Europa, África, Asia o América: “Las desigualdades aumentaron en casi todas las regiones del mundo”, asegura un “informe sobre la Desigualdad global”, que compara de manera inédita el reparto dela riqueza a nivel mundial y su evolución.




Las desigualdades se agravaron profundamente en el mundo desde la década de 1980, en particular en Estados Unidos, según un informe publicado el jueves por un centenar de economistas, que se muestran preocupados ante un posible empeoramiento de la situación de aquí a 2050.

En Europa, África, Asia o el continente americano, "las desigualdades aumentaron en casi todas las regiones del mundo", asegura este "informe sobre la desigualdad global", que compara de manera inédita el reparto de la riqueza a nivel mundial y su evolución desde hace casi cuatro décadas.

Este fenómeno se desarrolló no obstante "a ritmos diferentes" según las regiones, precisan los investigadores, que señalan un fuerte aumento de las desigualdades en Estados Unidos, pero también en China y en Rusia, países cuyas economías se liberalizaron significativamente durante los años 1990.

Según el informe, dirigido principalmente por Lucas Chancel (Paris School of Economics), Gabriel Zucman (Berkeley) y Thomas Pikkety, autor del superventas "El capital en el siglo XXI", la parte de la riqueza nacional en manos del 10% de los contribuyentes más ricos pasó del 21% al 46% en Rusia y del 27% al 41% en China, entre 1980 y 2016.

En Estados Unidos y Canadá, este índice pasó del 34% al 47%, mientras que en Europa hubo una subida "más moderada" (del 33% al 37%). "En Oriente Medio, en África subsahariana y en Brasil, las desigualdades se mantuvieron relativamente estables", pero "a niveles muy elevados", precisa el informe.

- Divergencia extrema -

En 2016, el podio de las regiones y países menos igualitarios estaba formado por Brasil (55% de los ingresos nacionales en manos del 10% más rico), India (55%) y Oriente Medio (61%), que perfila según los autores un "horizonte de desigualdades" a escala mundial.




FP/Archivos / Issouf Sanogo. Un hombre transporta el chasis de un vehículo en Abobo, barrio de Abiyán, el 1 de diciembre de 2017


En esta última región, las desigualdades están "sin duda subestimadas", subraya además el documento, que menciona una contradicción entre las estadísticas oficiales de los países del Golfo y "algunos aspectos de su política económica", como "el creciente recurso a trabajadores extranjeros poco pagados".

En términos de evolución, la divergencia es además "extrema entre Europa occidental y Estados Unidos, que tenían niveles de desigualdad comparables en 1980, pero se encuentran actualmente en situaciones radicalmente diferentes", señala el texto, realizado con la ayuda de un centenar de investigadores de 70 países.

En 1980, la parte de la riqueza nacional en manos del 50% de los contribuyentes más pobres era casi idéntica en las dos regiones: un 24% en Europa occidental y un 21% en Estados Unidos. Desde entonces, esta tasa se estabilizó en el 22% en lado europeo, y cayó al 13% en Estados Unidos.

Un fenómeno que se explica, según Thomas Piketty, por "la caída de los ingresos más bajos" en Estados Unidos, pero también por "una desigualdad considerable en materia de educación" y "una fiscalidad cada vez menos progresiva" en este país. "Esto muestra que las políticas públicas tienen un fuerte impacto en las desigualdades", añade.

- Márgenes de maniobra -


La principal víctima de esta dinámica, según el informe, que se apoya en 175 millones de datos fiscales y estadísticas resultantes del proyecto wid.world (wealth and income database), es la "clase media mundial".



 
AFP / Jonathan STOREY. Crecen las desigualdades en el mundo


"Desde 1980, el 1% más rico aprovechó el doble el crecimiento mundial que el 50% más pobre", señaló Lucas Chancel en una conferencia. Según él, los contribuyentes más podres han visto sin embargo aumentar ligeramente sus recursos, lo que no fue el caso de la clase media, cuyo "crecimiento de ingresos fue bajo".

¿Estas desigualdades van a agravarse o a atenuarse en el futuro? En su informe, los autores anticipan un nuevo crecimiento de aquí a 2050, en base a las tendencias actuales. La parte de patrimonio de los más ricos pasaría así del 33% al 39%, mientras que "la clase media mundial" vería su parte de patrimonio "menguar", del 29% al 27%.

"Tal evolución no es sin embargo inevitable", insiste Chancel. Según sus proyecciones, las desigualdades se agravarán más, si todos los países siguen la tendencia actual en Estados Unidos, pero podrían reducirse ligeramente si siguen la trayectoria de la Unión Europea.

"Hay márgenes de maniobra. Todo dependerá de las decisiones que se tomen", concluye Pikkety, que juzga necesario un "debate público" sobre estas cuestiones.

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