lunes, 21 de agosto de 2017

ATILIO BORON: ACADÉMICOS Y PROCESOS EMANCIPATORIOS EN AMÉRICA LATINA.

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VENEZUELA INDOBLEGABLE.- Estados Unidos ha lanzado una feroz guerra no convencional contra los gobiernos revolucionarios y progresistas, y los movimientos populares de nuestra América. Añeja en la doctrina militar del Pentágono y también conocida como guerra de cuarta generación, se ha nutrido y desarrollado con recientes experiencias como las revoluciones de colores y la primavera árabe. El blanco principal del ataque es la Venezuela bolivariana, contra la que el imperio y los gobernantes de la región que le sirven, desatan su furia y frustración. Luego de una ofensiva de meses para derrocar al gobierno del presidente Nicolás Maduro, Trump declaró que no descarta la opción militar en Venezuela, en medio de bravatas contra Corea del Norte y de haber creado un gravísimo conflicto en el área. Gracias al rapto belicista del magnate, los gobiernos que lo acompañan en la aventura anti venezolana se han visto obligados a rechazar una salida militar y a reiterarlo durante la gira del vicepresidente Mike Pence por la región. Dirigida a cerrar el cerco contra la patria de Bolívar, Pence ha tenido que dedicarla en parte al control de daños luego de la alarma originada por la declaración de su jefe. Aunque con tres días de retraso, hasta los contrarrevolucionarios de la MUD debieron barruntar una risible condena.

Maduro, buen conocedor de la prepotencia del imperio, replicó con firmeza y con una gigantesca marcha chavista por la paz y la medida de realizar un ejercicio cívico-militar armado en todas las zonas de defensa integral para los días 26 y 27 de julio. Venezuela tiene cientos de miles de combativos milicianos voluntarios, además de las bien entrenadas y armadas unidades regulares. El chavismo ha derrotado en dos décadas, uno tras otro, todos los intentos de poner fin a su experiencia de transformación, liberación nacional y social e impulso a la unidad e integración latino-caribeña. Una de las más creativas y revolucionarias que ha habido en el mundo. La paz y la observancia de la democracia participativa y protagónica es parte fundamental de su filosofía. Votos sí, balas no, su consigna.

El más reciente esfuerzo desestabilizador de la derecha endógena está encuadrado en la operación Venezuela Freedom 2 del Comando Sur de las fuerzas armadas yanquis. Tras cuatro meses de violencia fascista, de prender fuego a 29 personas, de las que murieron nueve; de la obsesiva quema de hospitales y guarderías, almacenes de alimentos y medicinas, mobiliario público, oficinas gubernamentales y cientos de negocios privados, la derecha ha sufrido una gran derrota con las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente y los decretos que ésta emite. Al lograr más de 8 millones de votos, el chavismo estuvo muy cerca de alcanzar su más alta votación histórica y la oposición quedó desmoralizada. Al extremo que, sin solución de continuidad, pasó de la violencia fascista y de afirmar que no dejaría las calles hasta la salida de Maduro, a inscribir a toda prisa 196 candidatos para las elecciones regionales. La derecha es antidemocrática por naturaleza, pero en su estrategia apela principalmente al golpismo sin dejar el camino electoral. Si pierde en las urnas, grita fraude; pero si gana, se ensoberbece y trata por todos los medios de imponer su agenda neoliberal subordinada a Washington y al capital internacional.

En un salto mortal, gira ahora hacia los comicios, pues el chavismo le arrebató la calle entrado julio, donde ya es incapaz de reunir más de cuatro gatos, como se vio en la famosa toma de Venezuela o en la hora cero, que se suponía sufriría el gobierno chavista el 30 de julio. No obstante, la operación David, desmantelada por la fuerza armada y los servicios de seguridad bolivarianos, demuestra que puede haber nuevos coletazos de violencia a la desesperada. Por mucho que Estados Unidos y las fuerzas del neoliberalismo y la anti patria insistan, a escala internacional, en el apoyo a la contrarrevolución. Por más que las corporaciones de la mafia mediática continúen vertiendo las más escandalosas y descocadas mentiras sobre la revolución bolivariana. No obstante que el capital financiero y la derecha endógena continúen la cruel guerra económica. Nada de eso podrá doblegar el apoyo del pueblo venezolano a su gobierno constitucional. Y es lo decisivo. Venezuela, además, no está sola, como demuestran la reciente visita a Cuba del presidente Maduro y las crecientes expresiones de solidaridad que recibe de pueblos y gobiernos independientes. Fuente. Ángel Guerra Cabrera,La Jornada. 

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La Revolución Bolivariana del Comandante Chávez es y será indoblegable, frente a las amenazas del Imperioy la bravata del sr. Trump y sus serviles en América.

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ACADÉMICOS Y PROCESOS EMANCIPATORIOS EN AMÉRICA LATINA.
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Atilio H. Boron.

Rebelión lunes 21 de agosto del 2017

Carta abierta a los Colegas  de CLACSO sobre la situación imperante en Venezuela.

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Buenos Aires, 20 de Agosto, 2017


Estimados colegas: días pasados llegó a mis manos una solicitud elaborada por el Grupo de Trabajo de CLACSO sobre "Ciudadanía, organizaciones populares y representación política" en donde se

"demandan a los actuales directivos de CLACSO una condena pública a la deriva dictatorial que ha tomado el régimen madurista en Venezuela, así como la exigencia del restablecimiento del Estado de Derecho, la libertad de los presos políticos, y el fin de la represión a las protestas populares." 

Dada la trascendencia del tema planteado por este pedido y la muy preocupante tendencia del mundo de las ciencias sociales a adoptar cada vez con más frecuencia posturas conservadoras en relación a las luchas populares y las experiencias progresistas y de izquierda en América Latina y el Caribe es que me parece oportuno compartir estas dos breves reflexiones sobre el asunto. 
Primero, es indudable que hay una tragedia en curso en Venezuela, y que si no se detiene su dinámica -como, felizmente, está comenzando a suceder debido a la convocatoria a elecciones de gobernadores y alcaldes- la escalada de la violencia podría llegar a tener un desenlace aún más sangriento que lo que hemos visto en los últimos meses. Sin embargo, no creo que sea una contribución positiva a este fin una presentación como la que hacen los integrantes del GT en la cual se omite la imprescindible referencia a la génesis de esta desgraciada situación. Por muchas críticas que merezca el gobierno de Nicolás Maduro no fue este quien inició este horrendo espiral de violencia que hoy agobia a Venezuela. La verdad histórica es que esta fue producto de la decisión de la fracción extremista y violenta de la oposición (cuyos líderes tuvieron activa participación en el frustrado golpe de estado de Abril del 2002) de alterar por la fuerza el orden constitucional vigente en Venezuela primero en febrero del 2014 (mediante una operación sugestivamente llamada "La Salida") y más recientemente a partir de abril del corriente año con una potenciada apelación a tácticas violentas que, en su conjunto, configuran el delito de sedición que en Estados Unidos, por ejemplo, es un crimen federal purgado con largos años de cárcel e inclusive con pena de muerte. Hemos visto en ese país con asombro y consternación desmanes y atrocidades como pocas veces, si alguna, se han registrado en la historia de América Latina y el Caribe. Por ejemplo, quemar vivas a personas sospechosas de simpatías chavistas. Sería largo y ocioso enumerar los crímenes en los cuales incurrió una oposición deseosa -como lo declararan una y otra vez sus líderes- de acabar con el gobierno de Maduro, a cualquier precio y sin atenerse a la normativa vigente. Tentativas que, como lo confirman sucesivas declaraciones del Director de la CIA, Mike Pompeo; el Secretario de Estado, Rex Tillerson y el propio presidente Donald Trump fueron estimuladas, amparadas y financiadas por el gobierno de Estados Unidos. Y este es un dato que debería servir para dividir claramente las aguas de la política porque, por más críticas que puedan dirigirse en contra de un gobierno democráticamente electo como el de Nicolás Maduro es éticamente inadmisible cohonestar los planes del imperio para derrocarlo. 

Hacer eso es cruzar una “línea roja” que jamás debería ser traspasada por quienes deberían saber que sin autodeterminación nacional la democracia y la soberanía popular se convierten en inocuas entelequias. Desgraciadamente, en la solicitud que el GT eleva a las autoridades de CLACSO no parece haber consciencia de este problema. Por el contrario, se perfila un sesgo muy claro que se traduce en una visión ofuscada y maniquea en donde el demiurgo de la maldad es el gobierno, mientras que la fracción terrorista de la oposición que organizó violentas “guarimbas”, saqueos, asesinatos y que propició que incendiaran maternidades y escuelas y prendieran fuego a personas ni es mencionada en su petición o se la (mal) representa como si fuera una oposición democrática respetuosa de las leyes y la institucionalidad vigentes y como si el imperialismo no tuviera nada que ver en esta situación. Coincido en que no se puede seguir ignorando la tragedia en curso en Venezuela, y también creo que sólo un planteamiento equilibrado -en donde las responsabilidades de la oposición y del gobierno sean adecuadamente sopesadas- podría ser conducente al logro de los objetivos que el GT se propone. El debate sobre la génesis, desarrollo y perspectivas de la crisis venezolana es una obligación impostergable de los científicos sociales de la región. Pero esto supone la capacidad para examinar esta delicadísima situación desde diferentes ángulos y no sólo desde una de las dos partes en conflicto, la oposición, como claramente se revela en la solicitud del GT.

Segundo, no puedo dejar de señalar que el requerimiento del GT parece ignorar que hay varias tragedias en curso en Nuestra América, y sería bueno que conscientes de la situación los colegas también exigieran una toma de posición ante ellas, cuyo costo medido en vidas humanas -si es que se acepta este criterio como uno de sus indicadores de la crisis- es muchísimo más oneroso que el que se registra en la República Bolivariana. Solicitar a las autoridades que se pronuncien sobre la situación de Venezuela está bien, si se hace con ecuanimidad; pero ¿qué decir de los 200.000 muertos ocasionados por la "guerra contra las drogas en México", los más de 28.000 desaparecidos en ese país, los ocho periodistas asesinados en lo que va del año, las fosas comunes que periódicamente aparecen ante la luz pública, la atrocidad perpetrada en Ayotzinapa, el fraude sistemático de sus procesos electorales? ¿Y qué decir de la violencia sin fin que enluta a Colombia, que en poco más de un año sufrió el asesinato de unos 150 líderes sociales sin que esta sangría mereciese una línea en los principales medios de comunicación como tampoco la mereció el desplazamiento forzado de más de siete millones de campesinos expulsados de sus tierras por el paramilitarismo? ¿O de la violencia descargada sobre los pueblos de Honduras y Paraguay luego de los "golpes blandos" perpetrados en el 2009 y 2012 respectivamente? 

 ¿O del "golpe blando" tramado por una gavilla de bandidos en el Congreso brasileño, instalando en la presidencia de ese país a uno de los personajes más corruptos y más odiados de la política brasileña? ¿O de los presos políticos que si hay en Argentina (Milagro Sala es solo la más famosa) y el caso de Santiago Maldonado, desaparecido por la Gendarmería Nacional en un ataque a una comunidad Mapuche en Esquel? Hablar sobre Venezuela y callar sobre todo lo demás es una actitud reñida con la necesaria ecuanimidad que debemos observar los científicos sociales.

Ojalá que estos comentarios sirvan para estimular un debate largamente postergado en el campo de las ciencias sociales y las humanidades.

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domingo, 20 de agosto de 2017

MACRI: VEINTE MESES O EL INTENTO DE IMPONER UN MODELO NEOLIBERAL.

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“Aunque -¡ esa es la buena noticia !- de tanto en tanto se producen cataclismos sociales y la sociedad cambia: se cortan las cabezas de los amos y se instaura un nuevo modelo social. Esa es la historia de las sociedades: la perenne lucha de clases. Cuando Marx y Engels lo formularon hace 150 años, derrumbaron todas las especulaciones metafísicas al respecto del funcionamiento de una sociedad. Hoy día, esa verdad sigue siendo incontrastable. Pero hay un elemento nuevo, no tan evidente un siglo y medio atrás: la lucha ideológico-cultural alcanzó ribetes insospechados, apelando a las técnicas más refinadas y eficientes.

“El sistema socio-económico -para el caso: el capitalismo- se mantiene a sangre y fuego. Las luchas de clases siguen tan presentes ahora como antaño (¿de dónde surgió la tamaña estupidez que la historia y esas luchas habían terminado?). Continúan absolutamente al rojo vivo, y ahí está la represión continuada de la que el campo popular sigue siendo objeto. La preconizada “resolución pacífica de conflictos” no puede pasar de ser una fórmula “políticamente correcta”. La roca viva de la propiedad privada de los medios de producción se mantiene inamovible”.

“Lo curioso a destacar en este breve escrito es cómo la derecha, las fuerzas conservadoras, aquellas que detentan la propiedad privada de esos medios, y por tanto el poder a nivel social, han profundizado -y de momento ganado- la lucha ideológico-cultural. Que la ideología mantiene al sistema y es la otra pata -junto a la represión violenta, junto a las armas- en que se apoya el edificio social, no es nuevo. Que “la ideología dominante es la ideología de la clase dominante ya es sabido. Expresado de otro modo: que el esclavo piensa con la cabeza del amo. Lo llamativo es el grado de profundidad y eficiencia que ese manejo ideológico ha alcanzado. Algunos años atrás, no muchos, parecía -o, al menos, muchos queríamos creerlo así- que el triunfo de la revolución socialista era inexorable. El mundo vivía un clima de ebullición social, política y cultural que permitía pensar en grandes transformaciones.

Entre las décadas del 60 y del 70 del siglo pasado, más allá de diferencias en sus proyectos a largo plazo, en sus aspiraciones e incluso en sus metodologías de acción, un amplio arco de protestas ante lo conocido y de ideas innovadoras y contestatarias barría en buena medida la sociedad global: radicalización de las luchas sindicales, profundización de las luchas anticoloniales y del movimiento tercermundista, estudiantes radicalizados por distintos lugares con el Mayo Francés de 1968 como bandera, aparición y profundización de propuestas revolucionarias de vía armada, movimiento hippie anticonsumismo y antibélico, incluso dentro de la iglesia católica una Teología de la Liberación consustanciada con las causas de los oprimidos. Es decir, reivindicaciones de distinta índole y calibre (por los derechos de las mujeres, por la liberación sexual, por las minorías históricamente postergadas, por la defensa del medioambiente, etc.) que permitían entrever un panorama de profundas transformaciones a la vista.


Para los años 80 del siglo pasado, al menos un 25% de la población mundial vivía en sistemas que, salvando las diferencias históricas y culturales existentes entre sí, podían ser catalogados como socialistas. La esperanza en un nuevo mundo, en un despertar de mayor justicia, no era quimérico: se estaba comenzando a realizar”. Fuente Marcelo Colussi. La Derecha crece. El esclavo piensa con la cabeza del amo”. ALAI. Agosto del 2017.





MACRI: VEINTE MESES O EL INTENTO DE IMPONER UN MODELO NEOLIBERAL.
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Roberto Papadopulos.

Revista Tesis II.

Sábado 19 de agosto del 2017.


El Presidente Mauricio Macri cumplió, en Agosto, veinte meses de gestión. El proyecto neoliberal-conservador de su gobierno de Ceos, en representación del “nuevo” bloque histórico, con la complicidad de una parte de la justicia, de los medios de información dominantes como instrumentos de la batalla ideológica y cultural y con la actitud complaciente de una parte de la dirigencia política y sindical (el triunviro de la CGT), ya tiene rostro propio. Un gobierno de ricos que gobierna para ricos. Con grave deterioro de la situación económica y social de los trabajadores, de los sectores populares en general y de las llamadas capas medias de la ciudad y el campo. Que pone en peligro la democracia, la soberanía y la integridad del propio país. Y con consecuencias, en lo económico, político y social, que ya no pueden adjudicar al gastado caballito de la “pesada herencia”. Son, sin ninguna duda, el resultado de las políticas neoliberales llevadas a cabo por este gobierno.

El despliegue de las luchas y la acción militante.

Planteada así la situación, el despliegue, aun mayor, de las luchas, la organización y coordinación en cada lugar de los sectores castigados por esta ofensiva neoliberal-conservadora y la elaboración de un programa común, serán las herramientas principales para enfrentarla, recuperar el gobierno y profundizar el rumbo de los cambios sociales. “Vamos a volver” debe ser para restituir derechos perdidos, pero para profundizar cambios. Hacer crecer el papel del Estado para desplegar la industria vinculada al desarrollo nacional, realizar la reforma tributaria, nacionalizar él comercio exterior y otras medidas que avancen contra el neoliberalismo.

En ese camino se encuadran las elecciones de medio término; el 13 de Agosto las Paso y el 22 de Octubre las que consagraran un nuevo poder legislativo a lo largo y ancho del país. Un momento que permitirá el despliegue del debate político en cada lugar. Desnudar la esencia del proyecto de este gobierno, cual es nuestra propuesta y como multiplicamos y desplegamos las organizaciones sociales y políticas. Producir un pronunciamiento contra el proyecto del gobierno actual.

El surgimiento de Unidad Ciudadana en la Provincia de Buenos Aires, con Cristina de Kirchner como candidata a Senadora Nacional, Unidad Porteña en la Ciudad de Buenos Aires y en otras provincias, abren hacia adelante, no solo la construcción de una herramienta electoral, sino la resignificación de la idea unitaria/frentista y de la política como herramienta del cambio. Instrumento para ser los protagonistas de la lucha. Acciones donde la militancia debe ser lo fundamental.


El marco mundial y regional.

Para enmarcar en la situación mundial y regional a nuestro país, señalemos que el capitalismo está inmerso en una crisis general, que comenzó alrededor de los años 70. Crisis económica y financiera mundial que estalló en el 2008Se había impuesto el neoliberalismo como alternativa. Globalización del capital, países para instalar las empresas con mano de obra barata y con flexibilización laborar, privatizaciones y endeudamiento brutal. A principio de los años 90, funcionarios del FMI, el Banco Mundial y del gobierno de los Estados Unidos elaboraron una serie de medidas que se debían aplicar en América latina conocidas como el Consenso de Washington, que completaron las recetas de los lineamientos del documento de Friedrich Hayer (1944), titulado Camino de Servidumbre

Es en su desarrollo, que el capitalismo, cada vez más acrecienta la riqueza en pocas manos y crece la presencia del capital financiero.

Bueno es recordar que todas las experiencias de aplicación del neoliberalismo, desde Chile pos golpe de estado contra el gobierno de Salvador Allende, pasando por la Argentina de los 90 terminaron en más miseria, desocupación, degradación institucional y represión frente a las luchas de los más desposeídos. A veinte meses estas son las consecuencias que se avizoran por la aplicación del proyecto del actual gobierno.

Es importante señalar que el neoliberalismo no constituye sólo una forma económica, sino que se convirtió en un concepto ideológico, cultural y una forma de vida que intenta desplazar a la política. Que estimula el “sentido común” del individualismo y donde la idea del progreso y avance dejó de ser social, para ser individual. El capitalismo, en su estadio el neoliberalismo, muestra cada vez más su verdadera cara. Se resiste a la, ya evidente, pérdida de su hegemonía mundial y la existencia de un mundo multipolar. Se resiste y en esa lucha despliega todas sus capacidades, sin excluir la invasión, la guerra, los golpes de estado y la conspiración de la CIA, en distintos lugares del mundo. Su incapacidad de resolver los problemas más acuciantes de la humanidad es notoria. Estamos frente a una crisis civilizatoria.



La comunidad mapuche, víctima de la represión y persecución de las fuerzas de seguridad.

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Es en medio de la situación mundial, compleja y contradictoria, con avances y retrocesos, que la llama de Cuba y la historia de resistencia y acción popular, logró en los albores del siglo XXI una nueva oleada de cambios en América latina.

Cambio que según García Linerainicia en el continente un poderoso ascenso político de las clases y fuerzas populares de izquierda que, de manera directa, vía sindical, de movimientos sociales o partidarios, asumen el control del poder del Estado”. “Una década virtuosa de la soberanía popular con cuatro logros fundamentales; ampliación de la democracia política, redistribución de la riqueza común y ampliación de la igualdad social, formas pos-neoliberales de gestión de la economía y de administración de la riqueza y la construcción de una Internacional latinoamericana progresista y soberana”. (1)

Pero los avances del neoliberalismo en Brasil, Argentina, junto a la ofensiva que se despliega para derrotar al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela no se hicieron esperar.

Ante los triunfos y las derrotas, se requiere desplegar más a fondo el “pensamiento crítico latinoamericano hoy” (2). Ayudar a reflexionar, “Que las fuerzas que se oponen al neoliberalismo no han logrado hasta ahora, en la gran mayoría de los países, comprender que la lucha fundamental en el período histórico actual es por la superación del modelo neoliberal y lograr construir una alternativa concreta a ese modelo, congregando a las fuerzas sociales y políticas necesarias (3). Se subestimó las enormes capacidades de las fuerzas reaccionarias, no se logro construir la herramienta necesaria e indispensable para sostener y profundizar el avance logrado y desplegar una labor ideológica y cultural, que haga retroceder la subjetividad de la ideología neoliberal.

Los dos proyectos en pugna; el neoliberal y popular.

Cuando analizamos cuales son los sectores económicos que componen el “nuevo” bloque histórico, que Macri representa, encontramos al complejo agro exportador, al sector financiero, a sectores de la minería, a los grandes capitanes de la industria consolidada, a los organismos multilaterales de crédito, la embajada de los Estados Unidos, los medios de información dominante como instrumento de la lucha ideológica y cultural y una parte complaciente de la dirigencia sindical y política. La Alianza PRO expresa la consolidación de un bloque amplio del poder real que le permitió conducirse como una súper mayoría (4).

La pregunta de cuál es el proyecto del gobierno de Macri, tiene, con los veinte meses de gobierno, una parte de la respuesta. Se expresa en medidas; económicas, sociales y políticas adoptadas. Para señalar algunas; la rendición incondicional y el pago a los fondos buitres, el incontrolable endeudamiento externo, la reducción de las retenciones a los ricos del campo, la transferencia de riqueza de los trabajadores y sectores medios a los grandes capitales mediante paritarias a la baja y un proyecto de flexibilización laborar que miran en el espejo del aprobado recientemente en Brasil. 

La apertura indiscriminada de las importaciones con cierre de miles de pymes, aumento preocupante de la desocupación y alarmante caída del consumo, en particular de los alimentos. Reducción del gasto social destinado a educación, a la atención de los jubilados, la salud pública y la investigación científica. La entrega del patrimonio nacional como lo demuestra el contrato de ARSAT y Hughes, la desfinanciación de Aerolíneas Argentinas. En lo político el desapego a la Constitución Nacional; con el intento de poner dos jueces por la ventana sin aprobación del Congreso, la enorme presión contra el poder judicial y la judicialización de la política, creciente represión a las luchas y la detención de los opositores como lo demuestra la prolongada e injusta detención de la compañera Milagro Salas. Compra inusitada de armamento. Las mentiras de la campaña electoral y la realización de denuncias y discursos contra la corrupción y las mafias, cuando ellos representan por, origen de clase, la mayor corrupción histórica.

El objetivo es anular todos los derechos históricos conquistados por los sectores populares. Hacer creer que no logremos consolidad un gobierno anti neoliberal, que garantice todos los derechos al pueblo.

Está claro que si uno revisa y compara las medidas y las consecuencias para los trabajadores y el pueblo, de este gobierno con las de Néstor y Cristina de Kirchner, encontrará enormes diferencias a favor del pueblo. Los derechos conquistados, las medidas puestas en marcha desde el Estado, estuvieron en la dirección de los más necesitados y el pueblo en general. No de los ricos. Una política exterior de Paz, no sujeta a los centro de poder mundial. El no al ALCA, la solidaridad con los pueblos y los gobiernos de América latina y el Caribe. Los esfuerzos de profundización del la coordinación regional de la UNASUR y la CELAC. 

En política interior; Despliegue del papel del Estado con la recuperación de YPF, Aerolíneas Argentinas, eliminación de las AFJP. Aumento de las jubilaciones, la Asignación Universal por Hijo, los planes conectar y trabajar. La repatriación de científicos y la construcción del ARSAT I y II. El aumento del presupuesto educativo y de salud. Creación de Universidades. La Ley de Matrimonio Igualitario. La puesta en marcha de todas las convenciones colectivas de trabajo y el aval de todos los aumentos, por encima de la inflación, a todos los trabajadores. La recuperación y ensanchamiento del desarrollo industrial. El impulso a la creación de millones de puestos de trabajo. El desendeudamiento más importante y el impulso de una política de las Derechos humanos que contribuyó a desarrollar la memoria, a conocer más a fondo la verdad, impulsar los juicios y el castigo a los genocidas de la última dictadura militar. Estas son algunas de las tantas medidas del gobierno, que la derecha trata de desprestigiar, llamando “populista”. Claro que no fueron todas las posibles y necesarias. Cierto que hubo errores e insuficiencias a corregir como evitar elementos de corrupción.

La lucha principal será, por impedir que se consolide y derrotar el proyecto neoliberal del “nuevo” bloque histórico, y crear una hegemonía popular con los trabajadores, el pueblo y sectores medios, que impulse y encabece la nueva oleada revolucionaria, que avancen en la construcción de una sociedad con democracia deliberativa y participativa. Sin explotadores ni explotados. Una sociedad socialista.

Notas:

1) Alvaro Garcia Linera “Fin del ciclo progresista o procesos por oleadas Revolucionarias”, Conferencia en la Universidad de Buenos Aires 27-05-2016
2) Emir Sader El pensamiento crítico latinoamericano hoy. 18-07-2017 Rebelión
3) Emir Sader Por qué sobrevive el neoliberalismo? Nuevos Aires Junio 2017 Nº 48
4) Claudio Scaletta El “nuevo” bloque histórico Página 12 suplemento enfoque, Nº 1411 11-06-2017

Roberto Papadopulos, periodista, miembro del Consejo Editorial de 
Tesis 11

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